/Kala/
— ¿qué hago? —susurró y mis ojos se estaban volviendo a poner llorosos.
— anda a la pieza y quédate ahí. —me susurra también, llevándome hacia el pasillo.—, no salgas.
fui corriendo hasta la pieza de Ezequiel, me quedé ahí parada tapándome la boca por el llanto, la situación ya me estresaba, ya no sé qué más hacer.
siento que Ezequiel le abre la puerta a Alan, aparte no entiendo ¿por qué esta Alan acá?
— amigo ¿qué pasó? —siento que le dice Ezequiel.
— nada boludo, Luis me comentó que te habías peleado con Kiara ¿todo bien? —le dice Alan, a él.
— si, al final nada, no pasó nada, ¿seguro que viniste por eso?
— si, vine por eso, también porque no se, me queria escapar un poco de Azul, la verdad, te tengo que contar algo. —dice Alan, y yo pegué más mi oreja a la puerta.
— ¿no querés que vayamos a tomar algo y me contas?
— acá es más tranquilo me parece, servime un trago y te cuento.
estuve sin mentirles una hora ahí metida, estaba ahí en la habitación, sin saber que hacer, queriéndome morir.
veo la cama de Ezequiel y veo ropa de Kiara por ahí, ¿tan desornada es? yo no puedo dejar mi ropa así tirada, me causa algo.
me senté en la orilla y me puse las manos en la cabeza tratando de calmarme un poco. no sé qué hacer con todo lo que está pasando, no sé qué hacer con lo que me dijo Ezequiel, no sé.
se hicieron las dos de la mañana y Alan seguía acá hablando con Ezequiel, yo ya me había acostado aunque medio que la pensé, pero estaba cansada, necesitaba recostarme un ratito.
— Ka, Ka. —me toca el hombro Ezequiel y yo abro mis ojos rápidos.
— ¿qué? ¿qué pasó? —le digo rápido, sentándome en la cama.—, ¿Alan ya se fue?
— si. —se sienta al lado mío.—, perdón, si lo echaba iba a sospechar que pasaba algo.
— no pasa nada. —refregué mi ojo y después bostece.—, ¿me llevas a lo de Juana? necesito dormir.
— ¿no te querés quedar? —me acomoda un pelo loco, atrás de mi oreja.
— siguen las cosas de Kiara acá, no quiero sentirme peor. —suspire levantándome.—, aparte tengo cosas que pensar.
Ezequiel se levanta conmigo, me agarra la mano y me lleva hacia él para abrazarme fuerte, no saben cuánto necesitaba ese abrazo.
lo abrace también, dejo un beso en mi cabeza. sentía sinceras sus palabras, pero pasaron demasiadas cosas en una sola noche, tenía que sentarme a pensar y procesar todo lo que había sucedido.
— te doy tu espacio para que lo pienses. —me susurra al oido.—, fíjate vos lo que querés, y lo que te parece mejor.
— gracias. —lo mire a los ojos y le sonreí.—, ¿Alan te habló de Iara o escuché mal?
— mejor vamos que te llevo. —se ríe y salimos de la habitación.
subimos a su auto, empezó a manejar hasta la casa de Juana, yo llene de mensajes a mi amiga, pero me parece que se había dormido, la puta madre, me quiero matar.
llegamos a la entrada del barrio después de unos minutos, Ezequiel se estacionó y yo empecé a llamar a Juana, pero seguía sin responderme.
— ¿nos volvemos? —me preguntó mirándome.
