Capitulo 8

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Gruñí al escuchar los gritos que provenían del pasillo, sentí como la puerta de mi habitación era abierta acto seguido la sábana que cubría mi cuerpo desaparecía de un fuerte halon, abrí los ojos de par en par para encontrarme a mi mamá parada frente de mi cama sonriendo y haciéndome señas de que me preparara para salir. Asentí bostezando de que estaba bien y ella marchó para continuar con lo suyo.

Suspiré cerrando los ojos unos segundos para luego levantarme y dirigirme al baño para poder darme una buena ducha. Al terminar de bañarme fui en busca de mi ropa la cual fue encontrada en segundos, no me importó mucho lo que escogí, si combinaba está bien.

Al estar completamente lista fui a la cocina para desayunar y encontrarme a mi familia allí comiendo. Sonreí al ver el hermoso plato de comida lista para ser devorada por mi, tomé asiento y me propuse en comer hasta quedar llena. Sabia que eso me lo comería en cuestión de segundos, así que mi mamá no debe preocuparse de que si tardo en esto.

-¡Gente! - Exclamó mi mamá haciéndonos reír - Ahorita se ríen pero hace un momento me rogaban para quedarse durmiendo, ahora se me apuran porque se nos hace tarde.

Ella salió para terminar en lo que estaba y a los pocos minutos ya yo estaba dejando mi plato en el fregadero para luego esperar a mi familia en la sala.

-Cariño, ¿Me harías el favor de cambiarte esa camisa?

-¿Y eso por qué? Es linda y además es muy cómoda.

-Si, ya sé pero es que vamos a la iglesia no al centro, debes llevar algo un poco más decente, ya sabes.

Miré a mi mamá y suspiré para luego subir a mi habitación. Decidí no protestar ante eso, ya que era probable de que la fuera estresado y no deseo hacer eso. Busqué una buena blusa para la ocasión y al hallarla me la coloqué rápido la blusa y bajé con mi familia quienes no paraba de llamarme.

Mientras mi mamá cerraba la puerta nosotros nos acomodábamos en el auto de mi papá, esperando su llegada apenas llegó mi papá tomó camino rumbo a la iglesia. Por suerte no quedaba lejos de nuestra casa y el tráfico los domingos por estos lados no es pesado.

Al llegar y bajarnos mis padres se digirieron hacia un grupos de padres y nosotros nos acercamos a un pequeño grupo de chicos, todos se hallaban desanimados y no los culpo, en estos momentos desearía estar durmiendo aunque me guste asistir a la iglesia es lo que deseo. A veces solo uno quiere descansar los domingos pero ni se lo comenten a mi mamá, le podría dar un ataque. Desde pequeños nos ha inculcado la religión por lo tanto es algo que hay que respetar además estamos acostumbrados a venir o eso es lo que pienso.

Entramos a nuestro segundo hogar - como le suele decir mi mamá - y nos sentamos en las primeras filas algo que no me gustó porque el pastor tiene la costumbre de hacer preguntas y sus victimas son las personas de enfrente y eso me pone nerviosa.

Hoy la predica estuvo increíble, simplemente fascinante me mantuvo interesada en el tema, realmente amé venir. Al salir de la iglesia mis padres se fueron a hablar con unos señores y mis hermanos me abandonaron ni siquiera pude ver a donde habían ido.

Fruncí el ceño al sentir un pequeño toque en mi hombro al voltear mi cara de asombro y desagrado se podía notar a kilómetros.

-No sabia que eres devota - Habló.

-Ahora lo sabes, ¿No? - Murmuro - ¿Qué haces tú aquí? Entiendo el porqué pero no el porqué justo aquí.

-Hubieron cambios en la antigua iglesia a la que asisto con mi mamá y ella decidió en que era mejor buscar otra y aquí estamos.

-Esta iglesia es excelente, los tratarán como de la familia.

-Si, ya lo han hecho.

-Tu mamá tomó una buena decisión.

The same person. A different story. |BECSTIN #1|Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora