Capítulo VII.

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Armando, se pone nervioso con ella y mirándola le dice.

- Betty.... Yo... no...

-Creo que será mejor que tomes llamada o seguirá insistiendo -dije tapando la bocina mostrando una falsa seguridad en mi respuesta, cuando me moría de celos-

- pásamela... -dijo serio- aló si dime Karina... no puedo gracias... si ya te enteraste.. ah muy bien... pues no... ya festejé ayer y mira yo creo que será mejor que ya no me llames, estaré muy ocupado en el nuevo cargo... ya te dije que no mas Karina, ya se terminó... si y no grites... tú lo sabías... yo nunca te engañé, siempre fui muy claro contigo... discúlpame... no vuelvas a llamarme... será lo mejor, te deseo lo mejor de la vida, que seas muy feliz, adiós. -Cuelga el teléfono. -le había respondido con mucha seguridad, pero sabía que no aceptaría el rompimiento de lo que teníamos sin insistir, esperaba que fuera solo esa llamada y me dejara tranquilo, hacía cinco meses que no la veía, acaso no le decía eso que ya no quería estar con ella, no le permití entrar a la empresa cuando me buscaba, no le permití el acceso a mi apartamento, no le respondía las llamadas, eso para mí significaba un rompimiento sin necesidad de palabras, levanté mi cara y observé a Betty, la noté nerviosa.

-Betty, ya se enteró todo mundo de mi nombramiento, que ella escuchó en el radio la noticia. Y quería que festejáramos, ¿qué tal? Si el día del lanzamiento le dejé las cosas claras ¡ah! que jartera, por qué insisten, por qué hay mujeres así ¡ah Betty!

-pues usted las enloquece, algo tendrá mi novio supongo, mm será el día de llamadas y felicitaciones al nuevo presidente por parte de sus amistades.

llaman a la puerta y era Freddy, que abre y entra cuando Armando le dijo que pasara.

-doctor le trajeron esto... -dijo extendiendo una caja de regalo con una tarjeta-

-¿a mí?.... -dijo Armando muy sorprendido-

-si doctor a usted.

Armando toma la tarjeta y la lee.

Mi amor felicidades por tu nombramiento, paso más tarde para celebrarlo, te mando una corbata, para él futuro presidente y que al usarla te acuerdes de mí.

Claudia Bosch.

-¡¡llévese eso Freddy!! se lo regalo, -dice dándole la corbata y haciendo añicos la tarjeta y la tiró al cesto de basura- y dígale a Wilson que no deje pasar a nadie, hoy no tengo citas con nadie ¿cierto Betty?

- si doctor, hoy no tiene citas. -respondí nerviosa, su actitud significaba que era un regalo de alguna mujer, pero era de esperarse, conocía muchas y no dudarían en felicitarlo, incluso en buscarlo, esperaría ver su reacción, hasta el momento de las dos principales, Karina y Claudia, las rechazó, y eso me gustaba-

Sale Freddy con la caja y Betty lo mira a los ojos.

-Betty no quiero que mal interpretes las cosas, yo no puedo evitarlas, solo negarme a salir con ellas, me entiendes ¿cierto? Seguramente me llamarán todas las que conozco, pero no supongas cosas, con nadie saldré a festejar nada, ya lo hice ayer con las personas más significativas para mí, así que ya el festejo terminó.

-si Armando, lo sé...

- mientras yo no acepte, no pasa nada... Bueno ya... empecemos a trabajar.

- lo primero... cita a comité a todo el mundo para informar el plan y como vamos a trabajar.

- sí doctor...

-Betty, ¡¡no me llames doctor!!...

-Armando, no puedo tutearte mientras trabajamos, ¡entiéndeme!

MI BECARIADonde viven las historias. Descúbrelo ahora