Dylan
Siento que algo no anda bien, ¿cómo papá se iba a quedar dormido tan rápido? ¿Y si está despierto? Peor aún ¿si está esperando que desobedezca para regañarme? Creo que estoy siendo paranoico. Es lo más probable.
Tal vez es porque no estoy haciendo esto y pensado con claridad, debería sentarme, aunque sea un segundo y replantearme desobedecer de esta manera porque más que nada es peligroso. Yo no fui el de la idea principal, uno de los chicos que me acompañaba insistió muchísimo y no pude negarme.
—Pss —Alan hizo la señal que habíamos planeado antes de irse. Me quedé en silencio oyendo solo los suspiros de papá y mi hermano menor.
¿Estás seguro?
Mi conciencia no ayuda. Me destapé y saqué cuidadosamente mis zapatillas. Con un dolor en el estomago horrible abrí con lentitud la carpa en la que nos estábamos quedando y tragué saliva antes de salir.
Reunirme con los demás fue relativamente fácil, acordamos un punto y todos cumplieron. No sé si los nervios me están atacando, pero me encuentro pálido.
—Carajo, eres un papel Dylan —uno de los chicos hizo una mueca.
—Relájate, pronto la adrenalina te va a consumir —moví las manos antes de caminar junto a ellos en dirección a las motocicletas.
El ruido que hay aquí es increíble, la música es motivadora. Nada que decir de las motos, son preciosas, el motor es lo que más llamó mi atención. Es una espectacular exhibición, de las primeras y mejores que he asistido.
—Tengo que dar una vuelta —susurró Zack.
—¿Alguien sabe conducir?
—Yo, pero tampoco tengo tanta experiencia —miré a Alan como si estuviera loco—, ¿Qué?
—No puedes subirte si no sabes.
—Ay no seas aguafiestas.
—Va a ser responsabilidad de todos nosotros si te pasa algo y tampoco es como si tuviéramos permiso para estar aquí...
—Estas hablando como nuestros padres, Dylan —Zack volteó los ojos—, y eso que ni siquiera es tu papá verdadero.
Auch.
¿Oyeron eso? ¿Qué carajos le pasa? Yo... a mi me hubiera encantado que Damián realmente fuera mi papá, hubiera dado todo por tenerlo en mi vida desde el minuto uno y no haber pasado por todo lo que pasé.
—No te pases —gruñí por lo bajo—, no tienes el puto derecho de decir eso. Damián es mi papá. Y por si no estas enterado, no es necesario tener un lazo sanguíneo, ignorante.
Mi enojo fue incrementado.
—Hey, no te lo decía para que te ofendieras.
—Cuida tus palabras Zack porque a ti no te gustaría que te dijeran algo así —los demás quedaron mudos.
—¿Qué cosa? ¿Qué no tienes padres? —sonrió burlesco.
—Lo tengo, imbécil —apreté los puños e intenté controlarme—. Y es mejor que el tuyo, que no está ni un poquito interesado en ti.
Arrugó las cejas.
—¿Lo ves? ¿Te duelen las palabras? Entonces aprende a cerrar la boca —lo empujé.
—Chicos —Alan se metió en medio—. Cálmense, ¿sí?
—Bienvenidos, damas y caballeros. Le damos inicio la competencia más esperada por el pueblo —los gritos no faltaron—. Esto consta de siete participantes que serán elegidos al azar, solo necesitan colocar sus nombres en la gran caja que tienen enfrente y en un par de minutos diremos quienes entran a la carrera. El ganador recibirá medio millón de dólares y un cupón para nuestra tienda además de ser un cliente exclusivo el cual podrá acceder a las preventas de las motocicletas, ¡Que comience esta travesía!
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Small steps
Teen Fiction¿Quién diría que los pequeños pasos podrían cambiarlo todo? Damián White, un enfermero que trabaja en una de las mejores clínicas del país se encontraba de vacaciones en New York, cuando de la nada se le cruzan dos chicos de edad desconocida para él...