Para comenzar en este capítulo aparecen dos personajes que son creados por mí, pero bueno eso no tiene mucha importancia :^
En este capítulo Damián llama a Thalía y Ra’s por sus nombres, ya que cree que ellos no merecen ser llamados “madre” y “abuelo”.
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Pov Damián.
Recuerdo que hace algunos años, mientras me encontraba bajo la tutoría de Thalía y Ra’s en la liga, llegaron dos niños novatos a la base.
Ese día está perfectamente grabado en mi mente, Thalía entro con paso firme a la habitación donde me encontraba entrenando con los dos niños detrás, haciendo que me detuviera y me girara a mirarlos con la espalda recta y las manos detrás.
Se notaba que no sabían que estaba sucediendo, pero fuera de la curiosidad se notaba que estaban asustados y tensos, como si quisieran correr ante la primera oportunidad que se les presentara.
Ambos se veían de tres años aproximadamente, sin embargo, el que se encontraba a la derecha de Thalía era más alto que el otro por algunos centímetros.
El más alto tenía cabello castaño oscuro casi pareciendo negro para cualquier otro menos observador, sus ojos eran de color azul profundo que lograban competir con el azul del cielo.
Su postura era rígida y temerosa, sus manos temblaban mientras las cerraba en puños tratando de disimular el temblor.
El otro tenía cabello rubio sucio que era un poco más largo que el del primero, sus ojos eran castaños color miel que hacían parecer que podía ver todos tus secretos con solo una mirada.
Al igual que el primero, estaba tenso y tembloroso solo que él no intentaba ocultarlo, o simplemente no podía.
Después de mi pequeño análisis Thalía se acercó a mí con pasos silenciosos y elegantes parecidos a los de un gato cuando estaba por atrapar a su presa.
Me informo sobre ambos niños antes de dejarme a solo con ambos, cerrando la puerta detrás de ella.
El de pelo castaño se llamaba Theodore Díaz, tenía tres años, casi cuatro, mientras que el otro se llamaba Sam Díaz y tenía tres años recién cumplidos.
Ambos eran hermanos, sus padres habían sido miembros de la liga antes de desertar cuando se enteraron del embarazo de la mujer.
Lograron mantenerse ocultos de la liga durante casi cuatro años hasta que hace poco fueron localizados por la liga.
Seis asesinos fueron enviados a por ellos con órdenes claras de acabar con ellos.
Su madre había liderado la misión y se encargó de torturar a ambos “traidores” tratando de descubrir donde estaban sus “pequeños bastardos”.
La pareja se mantuvo firme hasta que fallecieron debido a la perdida de sangre, sin haber delatado el paradero de sus hijos.
Todos buscaron por toda la casa, pero no lograron encontrar a los niños, cuando estaban a punto de retirarse bajo las órdenes de Thalía, uno de los asesinos piso una tabla suelta.
Debajo de algunas tablas en el suelo había una trampilla que llevaba a un tipo de sótano.
Allí se encontraban ambos niños acurrucados en una esquina tratando de pasar desapercibidos.
Ambos iban a ser asesinados hasta que Thalía decidió que ambos podían ser entrenados para la liga en vez de ser desperdiciados.
Ambos aún eran jóvenes por lo que aún podían inculcarles las creencias y reglas de la liga.
