juan.
blas estaba celoso.
él podía notarlo fácilmente. la mandíbula fuertemente apretada y los brazos cruzados sobre el pecho eran una clara demostración.
y podía sentir aún los brazos de felipe rodeando su cintura mientras conversaba con unos animados andy y simón. el agarre era flojo.
estaban esperando pacientemente a que la cena sea servida, por lo que la mayoría de sus amigos y compañeros se encontraban en la habitación.
él y felipe hablaban con andy y simón en uno de los rincones. blas y santiago estaban sentados juntos en uno de los sillones medianos mientras escuchaban con atención lo que un enzo animado les contaba, o al menos el rubio si lo hacía.
sentía la dura mirada del más alto sobre él incluso cuando no lo estaba mirando. era difícil para él ignorar aquel peso extraño que conllevaba la mirada oscura de blas.
felipe era cariñoso, muy afectivo. su querer lo demostraba con el contacto físico amistoso, por lo que era normal recibir abrazos o besos por su parte. la mayoría de ellos estaban acostumbrados a él y en cierto punto hasta disfrutaban aquellos mimos.
él también lo hacía.
aún cuando el pelinegro le repetía lo mucho que le molestaba ver a felipe tocando su cuerpo de más, no hacía nada por apartar a su amigo castaño de cabellos lisos cuando era a él a quien le entregaba una dosis de abrazos o besos. sabía que el menor no tenía otras intenciones con él o alguno de sus amigos con los que se comportaba de la misma forma, por lo que no tenía nada que temer.
—¿faltará mucho para la comida?—pregunta con cierta impaciencia en su voz.
—¿tenes hambre?—felipe se ríe, usando sus manos para frotar su estómago suavemente.
—la verdad que si.
sus ojos se posan sobre blas cuando lo ve levantarse del sillón abruptamente. sus labios se mueven cortamente cuando les dice algo a santiago y enzo antes de comenzar a caminar hacia él.
sus ojos se encuentran momentáneamente. vuelve a mirar a andy y simón cuando siente un escalofrío recorrerlo.
—¿de qué hablan?—pregunta el pelinegro cuando finalmente llega a ellos. puede sentir su calor corporal cuando se pone de pie junto a él.
los brazos de felipe todavía lo rodean flojamente, apoyando sus manos sobre su estómago. la cabeza del más alto pesa en su hombro, donde se encuentra apoyado distraídamente.
—de que tenemos hambre.—responde simón riéndose.
humede sus labios cuando vuelva a sentir aquella oscura mirada sobre él.
—¿por qué no preguntan si falta mucho?
quiere reírse. el pelinegro parece desesperado por estar a solas con él, casi echando sin disimulo a sus amigos.
—no es mala idea...
—yo te acompaño, andy.—ofrece amablemente felipe.
el otro asiente con una sonrisa y ambos se alejan juntos. pasos rápidos dirigidos a la recepción del comedor del hotel.
—¿estás cansado, simón?—pregunta el pelinegro.
entonces siente unos brazos largos rodeando su cintura, tocándolo en donde los brazos de felipe se encontraban segundos antes.
[...]
el agarre en su cuello comienza a ser doloroso. siente como rápidamente se va quedando sin aire, los latidos de su corazón resonando en sus oídos.
—sos mío.—la voz ronca del pelinegro susurra cerca de uno de sus oídos.—mío, mío y mío.
las caderas del otro disminuyen su velocidad, golpeándolo lentamente pero aún con una fuerza considerable.
—¿de quién sos?—pregunta el más alto. la sonrisa de suficiencia en su rostro nunca desaparece.
blas suelta su cuello finalmente, permitiéndole así respirar y contestar su pregunta.
—tuyo.—responde con dificultad. su pecho subiendo y bajando de manera descontrolada.
el pelinegro se acerca a él y comienza a besarlo de una forma exigente mientras sus caderas retoman su ritmo anterior. con cada empuje potente, puede sentir a blas muy dentro de él.
se siente lleno, muy lleno.
—mío.—repite el otro agitadamente.—y de nadie más. nadie te puede tocar como yo.
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disimular ; juan x blas
Fanficd | blas no es bueno para disimular frente a los demás.
