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A veces, el dolor se convierte en un lenguaje silencioso que solo el alma entiende. Hay noches en las que uno siente que la vida se desmorona en silencio, como si cada respiración fuera un recordatorio de que algo dentro se ha roto y ya no encuentra la manera de recomponerse.

Hubo un tiempo en el que pensé que el sufrimiento era mi única herencia, una cadena invisible que me ataba a los recuerdos, a las ausencias, a las palabras que nunca dije Me costaba ver la luz entre tanta sombra, y creí —quizás erróneamente— que lo más fácil sería dejar de sentir Dejar de respirar. Pensé que el alivio definitivo estaba en rendirme, en soltar el peso que mi corazón ya no podía cargar.

Recordaba las madrugadas solitarias, el frío que se colaba por la ventana y las estrellas que brillaban con una tristeza que parecía mía. Incluso la luna parecía entender mis silencios, como si escuchara cada uno de mis sollozos sin juicio, con una compasión muda

Pero en medio de ese abismo, hubo un instante, un destello, un nombre: tú. Tu risa rompió el silencio al que me había acostumbrado. Tus ojos me devolvieron un reflejo que no reconocía, pero que me hizo querer quedarme un poco más. Fue contigo que el viento dejó de doler, que las estrellas se volvieron menos frías y que la luna, por primera vez, me vio sonreír.

Este libro nace de ese caos, de esa mezcla entre pérdida y redención, entre sombras y luz. Es una carta a quien fui, una disculpa a quien no supe ser, y un testimonio para quien alguna vez sintió que no valía la pena seguir adelante

Si estás leyendo esto, tal vez también estés buscando sentido en medio del dolor. O tal vez, como yo, estés esperando que alguien —una mirada, una voz, una historia— te salve del olvido.

Aquí empieza mi historia. Y, tal vez, también la tuya.


:) vuelvo con la II parte de la saga de Taylor Swift

²𝐒𝐏𝐀𝐑𝐊𝐒 𝐅𝐋𝐘 [𝐄𝐃𝐈𝐓𝐀𝐃𝐎]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora