《Dentro de mi pecho late lo que pensaba estaba roto y se detiene el tiempo cuando estoy contigo ¿Significa esto amor?》
- Libro #2 de la saga: Taylor Swift
- Esta historia es solo una inspiración a la letra o al título de la canción, no es literal un...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
—Jaemin, ¡ven aquí! —levanté la vista de mi teléfono para ver a Donghyuk llamándome con entusiasmo.
—¿Qué pasa? —pregunté, curioso.
—Debes probar esto —intervino Chenle, señalando uno de los juegos de la sala arcade.
Iba a negarme, pues solo estaba allí para acompañar a Shuhua, pero verla sonreír y animarse me hizo cambiar de opinión.
—En serio, Haechan y Chenle son muy malos en este juego —dijo Shuhua, riéndose mientras señalaba la máquina.
—¿Pretendes usarme? —pregunté, arqueando una ceja.
—Sí —confesó, divertida—. Ellos se rindieron y quiero ganarme ese peluche.
Señaló un pequeño oso panda atrapado detrás del vidrio de la máquina.
—Bien, tengo poco dinero, pero lo haré —dije, insertando dos monedas y tomando el control.
—Necesitarás más por si pierdes —escuché a Jeno a mi lado. Negué con la cabeza. No había jugado esto en mucho tiempo, pero siempre lograba lo que me proponía.
—No lo necesito —afirmé, apretando el botón. La mano robótica descendió y, con precisión, atrapó el pequeño panda.
—No celebren todavía, no ha llegado abajo —dijo Haechan, observando atento por el cristal.
La máquina dejó caer el peluche en el agujero y este cayó a nuestros pies. Shuhua y Jeno celebraron, mientras Haechan y Chenle permanecían boquiabiertos. Jisung solo sonreía de manera ladina.
—¡Ese es mi novio! —exclamó Shuhua mientras me abrazaba. Me sorprendió, sonrojándome, pero no dudé en corresponderle.
Sí, Shuhua y yo salíamos, pero nunca había preguntado formalmente si quería ser mi novia. Quizá era hora, aunque por ahora prefería esperar el momento adecuado.
—Esto es tuyo —le dije, entregándole el oso. Su sonrisa se iluminó aún más.
—¡Muchas gracias, Jae! —dijo mientras dejaba un beso en mi mejilla. Los jadeos del grupo nos hicieron reír.
—¿Qué? —pregunté, divertido.
—Nada, ustedes sigan —dijo Haechan, restando importancia y moviendo las manos—. Conseguiré mi oso yo mismo.
—Puedo ayudarte si quieres —ofrecí, pero él negó.
—No hace falta, tengo que recuperar mi racha —respondió con determinación.
—No es una competencia, Hyuk —bromeé, sonriendo.
—Nosotros iremos a buscar bebidas, ¿quieren algo? —dijo Chenle.
—Un refresco para mí —respondió Haechan.
—Yo y Shuhua igual —dije, y ella asintió.
—Bien, volvemos enseguida —dijo, despidiéndose mientras llevaba a Jeno y Jisung, quien parecía aburrido.