《Dentro de mi pecho late lo que pensaba estaba roto y se detiene el tiempo cuando estoy contigo ¿Significa esto amor?》
- Libro #2 de la saga: Taylor Swift
- Esta historia es solo una inspiración a la letra o al título de la canción, no es literal un...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
—Bienvenido, Jaemin —la voz cálida del señor Min me recibe con una sonrisa al cruzar la puerta de su oficina.
—¿Cómo estás? —pregunto mientras me siento frente a él. Lo veo fruncir el ceño y exhalar bruscamente al verme más de cerca.
—Pero Dios mío, Jaemin, ¿qué te pasó? —inquiere con evidente preocupación, escaneando mi rostro herido.
—Solo fue una pelea. Estoy bien —respondo, aunque mis propias palabras me raspan la garganta. Recordar lo de ayer me hace tragar con dificultad.
—Eso no fue una simple pelea. Ellos te volvieron a golpear, ¿verdad? —Asiento sin energía. —Lo sabía...
—Pero quédese tranquilo, hyung. Yo estoy bien. No pasa nada —intento calmarlo, pero su mirada se endurece.
—Jaemin —su voz es firme, casi un regaño—. ¿Qué te digo siempre?
—Que me defienda —contesto con inseguridad. Él niega con la cabeza. —¿Que le cuente las cosas? —insisto, esperando acertar. Niega de nuevo.
—Que no digas que estás bien cuando no lo estás —dice con una expresión más relajada, aunque aún dolido—. Incluso te lo repetí temprano. ¿Por qué sigues empeñado en fingir que estás bien?
—No lo sé... —susurro—. No quiero que nadie sepa cómo me siento de verdad. Usted sabe que tengo a mi abuela, a mi madre... y sé que mi padre me observa desde el cielo. No puedo fallarles mostrándome débil.
—¿Y qué hacemos si no te sientes bien? —replica—. ¿Crees que todos los humanos debemos sentirnos felices todo el tiempo? No, Jaemin. Todos enfrentamos problemas. Y si no los compartes, si no los enfrentas, los sentimientos terminan carcomiéndote por dentro.
—Tiene razón... —murmuro mientras mis ojos se humedecen—. Pero no sé qué hacer. Mi abuela está cada vez peor de salud, mi madre apenas me dirige la palabra para no pegarme, y mi padre... él ya no está. No tengo a nadie ahora.
—¿No me dijiste que habías hecho amigos? —me recuerda.
—Sí, pero... tarde o temprano también se irán —digo con amargura.
—Ese es tu problema, Jaemin. Ves todo con negatividad. Y claro que eso te afecta más. Si ves tu vida como una batalla perdida, ¿cómo esperas encontrar fuerza en ti mismo?
Guardo silencio. No porque no tenga respuesta, sino porque sé que tiene razón. No es pesimismo lo que siento, es resignación. Como si la vida me hubiera puesto solo para perder, como un peón más en un tablero donde el resto ya jugó en mi contra.