《Dentro de mi pecho late lo que pensaba estaba roto y se detiene el tiempo cuando estoy contigo ¿Significa esto amor?》
- Libro #2 de la saga: Taylor Swift
- Esta historia es solo una inspiración a la letra o al título de la canción, no es literal un...
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"Hola, Jaemin." La voz de la chica interrumpió mis pensamientos.
Había ido a buscarla a tiempo a su casa, pero de la vergüenza que tenía solo toqué una vez la puerta, sin pensar que me escucharían. Shuhua no tardó en abrirme segundos después. Por eso mi sorpresa. Se encontraba... hermosa.
-¿Nos vamos? -preguntó con una sonrisa ligera.
Cuando salió de su casa, me quedé unos segundos observándola. Llevaba un vestido de flores que, si antes me hubiera parecido simple, ahora me parecía un ángel. Su cabello estaba atado en una coleta, y dos mechones caían por sus hombros descubiertos.
-Shuhua... -la llamé, pero cuando sus ojos verdes se encontraron con los míos, olvidé lo que iba a decir-. Nada, olvídalo.
Ella solo sonrió y caminó a mi lado.
-Sabes... te ves bien -dijo en voz baja, solo para nosotros-. No pensé que te arreglaras tanto.
-Pero quería estar presentable -confesé sin pensar demasiado-. Me arreglé para ti.
Sus mejillas se tiñeron de rosa y su sonrisa se amplió.
-Quiero decir... para ti porque pensé que quedarías muy bonita, pero diablos, quedaste hermosa. Y creo que mejor me callo porque ya me parezco a Chenle, ¿verdad?
Ella rió, y joder... juro que ese sonido...
-Tranquilo, yo también estoy nerviosa -me tranquiliza-. Pero sé que la pasaré bien contigo.
Su mano rozó la mía, y sin pensarlo, la aparté de inmediato. El nerviosismo era incontrolable.
-¿A dónde quieres ir? -pregunté para distraerme.
-Vamos a Poxy, el otro día no fuiste.
Recordé aquel día en la escuela... y lo rápido que todo había cambiado desde entonces. Pero esta vez no me importó. No iba a pensar en nada más. Solo quería estar con ella.
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La heladería Poxy era tan colorida como me imaginé. Rosa y amarillo por todas partes, el aire frío y el aroma a vainilla mezclado con risas. Abrí la puerta y la dejé pasar primero.
-¿Qué quieres pedir? -le pregunté al sentarnos.
-Un helado de vainilla. ¿Tú?
-Chocolate -respondí, y la mesera sonrió antes de irse.
-Primer dato de mí -dijo Shuhua apoyando los codos en la mesa-: no me gusta la fresa.
-Mira qué coincidencia -contesté-. A mí tampoco.
Su cara fue un poema.
-¿Bromeas? Pensé que te gustaba. Te ves como todo un pink boy.