Entre los altos árboles que componían la larga arboleda, hileras de caminos atravesaban las tierras, y llevaban a sus viajeros a las profundidades de la naturaleza que tomaba control de la infinita llanura. La naturaleza, eterna y vasta, era la única entidad que podía batallar contra el poderío del rey Reuk; incluso con sus mayores esfuerzos, el bosque solo se expandía, con más raíces tomando cada recoveco de la tierra de Santa Isami.
Tranquilidad reverberaba por entre los árboles, tal y como la fuerza natural lo demandaba. Sin embargo, pronto la calma y el silencio fueron terminados por los pasos frenéticos del toxtricity, quien corría a velocidades abismales impulsándose con su maná. Sus pies levantaban nubes de polvo y tierra con cada paso, el viento soplaba tras de él, y su cansancio le empezaba a tomar en cuenta.
Tardó minutos antes de optar por lentamente reducir la velocidad. Podía ahora escuchar su agitada respiración junto a los altos latidos de su propio corazón. Estaba cansado, e incluso con el impulso de su magia y poder, todavía su cuerpo tenía limitaciones.
—Huff... Uff... Ya... Uff... Estamos cerca... —le era difícil hablar con su pesada respiración y exhausto cuerpo. Las sombras de las hojas los protegían del omnipresente Ojo de Solgaleo, que los observaba y fulminaba con su mirada y calor.
Incluso con ese extenuante cansancio, el toxtricity todavía intentaba mantenerse de pie. Creía que podían llegar si solo seguían corriendo; debía de seguir, no podía parar, no todavía...
—Alkrad... —fue ahí que escuchó la voz del pequeño mudkip detrás de él, quien saltó de las cajas de su espalda para mirarle— Deberías tomarte un descanso. Estás exhausto y cansado, y si sigues así te vas a hacer daño... ¿Por qué no nos tomamos un simple descanso por ahora? Tal vez, así...
—Estoy bien, estoy bien... —contestó, intentando tomar el cristal que Wade le brindó—. Solo tengo que volver a utilizar el cristal y volveré a tener la energía sufíc-
—No. ¡No! ¡Descansa de una vez! —de manera casi súbita, el encapuchado mudkip exclamó, ahora utilizando toda la fuerza que él tenía para empujar a su compañero hacia la sombra de un gran árbol—. Un... ¡Un cristal no te puede solucionar el cansancio! Mírate, ¡Estás sudando incluso! Además... ¿E-Están tus piernas bien? Parecen que casi se van a caer de lo tiesas que están y lo mucho que se agitan. ¡Solo descansa por un par de minutos, por lo menos!
El toxtricity, sorprendido, no supo qué responder a la repentina demanda por parte de Tajo, quien pocas (o ninguna) veces gritó o alzó la voz en alto por algo. No obstante, no luchó contra la pequeña iniciativa del mudkip, y simplemente se dejó llevar por él hasta que fue obligado a sentarse en la húmeda hierba.
—A...Ahí. Por unos minutos —suspiró el joven—. Solo por unos minutos y podemos volver a seguir el camino.
—Vaya cambio de tono, Tajo —apuntó el toxtricity con una leve sonrisa—. Nunca te vi así antes, ¿por qué tan dominante ahora, hm~?
—Simplemente no quiero volver a casa con alguien que tiene las piernas rotas... Vamos bien de tiempo, y no creo que sea necesario ir a toda prisa —explicó, para después contraatacar con una pregunta suya—. A-Además, ¿por qué estás tan insistente con usar el cristal en vez de descansar? Tu cuerpo ya estaba casi al límite... ¿Qué tiene de especial ese cristal?
—Eso es un buen punto. Y, ¿te refieres al cristal de maná que Wade nos dio?
—Sí... Sí; ese.
Sacó entonces de su mochila el pequeño cristal; una amalgama viva de colores vibrantes y preciosos. Su tamaño no era enorme, cabía perfectamente en la pata del toxtricity, pero su estructura lo hacía parecer un poco más grande de lo que era con tantas pequeñas ramificaciones, las cuales parecían que se podrían romper con un soplido.
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Pokémon Mundo Misterioso: Tempus Fugit
FanfictionEn una tierra dividida entre cuatro reinados, una paz reina tras los silenciosos páramos después de la Gran Guerra que acabó destruyendo la mayor parte de la tierra. Sin embargo, aún con la guerra terminada, se respira una creciente tensión con cada...