Capítulo 12 - El pueblo Bosquerade.

9 2 0
                                    

—Ya casi hemos llegado, venga, ¡solo queda un poco!

Alkrad dijo con cierta felicidad al observar, desde la lejanía, las pequeñas casetas cuyas figuras realizaban contrastes con el anaranjado brillo del cielo. Los árboles conformaban sombras sobre el trayecto, mientras que sus hojas se coloraban en tonos cálidos.

Siguió su carrera con gran velocidad, mientras que Tajo observó en silencio la arboleda que rodeaba lo que era la entrada. Solo había un cartel puesto entre dos árboles a modo de arco que les daba la bienvenida, con el nombre: 'Pueblo Bosquerade' pintado en blancas líneas.

Parecía que era todo lo que había mientras se acercaban, sin embargo, notó un detalle que antes no observó: varias flores blanquecinas se enredaban en los troncos de los árboles más cercanos al pueblo, con sus pétalos abiertos, parecían absorber los últimos rayos del sol mientras el viento las hacía oscilar en su vaivén.

Tras pasar la entrada y los árboles enredados en flores, Tajo notó que los olores del pasto húmedo y los aromas del bosque habían desaparecido sin dejar rastro.

—¡Ya hemos llegado~! —dijo Alkrad sonriente, mirando a su alrededor y ayudando al mudkip a bajarse. El pasaje rural era más notable desde la cercanía, con casetas hechas de madera y paja delimitando las calles de tierra- Las plantas decoraban los senderos del pueblo por los cuales los pueblerinos caminaban con carretas y cestas.

Tajo dejó escapar un ligero "Oooh" al ver la naturaleza decorando lo largo y ancho del lugar, con flores que crecían sobre los tejados, y frondosos árboles que servían de sombra y protección contra el incandescente Sol. Los olores de los jardines que conformaban partes del pueblo volvían a llegarle, ahora más puros que antes.

—No me podría haber imaginado un lugar así dentro de un bosque como este —comentó, a la vez que seguía a Alkrad en busca del contacto de Wade. No les había dicho ninguna descripción, sin embargo, el toxtricity ya sabía que los miembros de las Mareas eran fáciles de distinguir simplemente por sus distintivas bandanas, al igual que lo hacía cualquier otro grupo. Estas eran sus estandartes, los cuales portaban su símbolo a cualquier lugar. 

—Debería de estar por aquí... —murmuró el toxtricity, para después pararse al observar un poliwrath en frente de una tienda, con los brazos cruzados y una mirada impaciente, mirando que no hubiese un guardia en las cercanías.

—Debe de ser él —dijo Tajo, acercándose junto a Alkrad. Sus dudas fueron aclaradas al por fin ver la bandana de color azul marino atada alrededor del brazo del tipo agua. Al verlos, el poliwrath dejó escapar un suspiro y deshizo su posición.

—Vaya cuanto habéis tardao', novatos —suspiró nuevamente, conteniéndose sus comentarios—. ¿Lo habéis traído todo?

—Claro que lo hemos traído, impaciente —el toxtricity dejó escapar una risa mientras le daba al gran renacuajo el cargamento que tenía en la espalda, dejándole ver que habían hecho un trabajo impoluto—. Que el anterior repartidor desapareció sin dar noticias, y tuvimos que hacer el relevo.

—Vaya, habrá sido el idiota de siempre... —dijo el poliwrath, dándole un vistazo al cargamento adentro de las cajas. Tajo no pudo ver nada más que pequeñas bolsas de cuero en su interior—. Un simipour que no puede esperar dos segundos antes de ser un completo mujeriego. La última vez que tuve que esperarle estuvo dos horas intentando ligarse a una serperior del pueblo.

—Pff~ ¿Cómo acabó eso? —preguntó Alkrad en mitad del relato.

—Con el tipo siendo ahogado por ella, o bueno, él. El serperior estuvo insistiendo por veinte minutos de que no era una chica, y él seguía y seguía... Bueno, por lo menos no tuvimos que cavarle una tumba a ese idiota —sacó de su alforja que llevaba atada a un lado una bolsa. Y de esta bolsa, sacó otra bolsita—. Aquí tenéis. Buen trabajo.

Pokémon Mundo Misterioso: Tempus FugitDonde viven las historias. Descúbrelo ahora