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Realmente estaba viviendo asi?, se preguntaba cada mañana desorientado del día no sabía cuando era ni en que año estaba, quienes son sus padres de verdad todo era asi de bueno?
Su pareja lo trataba bien, era cariñoso y amoroso pero faltaba algo.
Estaba acompañado pero aún asi se sentia un poco raro.

Simplemente podía ver desde adentro de la ventana, Gogo siempre decía
"es peligroso afuera amor" mientras tocaba delicadamente cada pelo de su cabello, cómo si contara cada uno de ellos.

Al final recibía un beso en la frente, con unas palabras cariñosas que decían "Muestrame esa sonrisa que tanto amo".

Una casa grande y un pequeño cuerpo paseando por toda la casa, recientemente se habian mudado pero no sabia el por que nunca vio el camino, se quedo dormido antes de entrar al coche.
Veía todo desde los ventanales grandes, los grandes arboles llegaban a tapar todo lo que podía verse detrás de ellos, y el clima era muy frio con esas estupendas nubes cargadas de lluvia.

Era tan malo afuera cómo para que Gogo no lo dejara salir ni un poco?
Queria ir a un jardin con verdaderos arboles y poder tocarlos.
Pero al final del dia siempre iba a aquel cuarto de cuatro paredes frias, con dibujos de arboles y una alfombra verde, flores en macetas y un sol completamente amarillo que no alumbraba un poco el día.
Simplemente un dibujo falso.
Yami tenia horario para ver un poco la televisión tenia que estudiar y lo hacía cada que su pareja llegaba a casa.
Eran muchas horas estando solo sin ninguna compañía en esa casa ni siquiera alguien que pudiera verlo desde afuera, no conocía a ninguna persona más que a gogo no tenía ningún rostro más en su mente, solo su pareja ese hombre con cabello rubio puntiagudo y ojos color rojos cómo la sangre.

Salio de sus pensamientos cuando escucho la puerta grande abrirse, "Gogo!"
Yami dijo en voz alta, parecia que su persona le hacia sentir más querido aunque a pesar de no recordar ni una pizca de gogo y su relación de antes, lo quería de algún modo.

No había nadie más que visitara la mansión o con quienes yami pudiese hablar, siempre estaba solo hasta que gogo llegaba a casa. Su único contacto con la realidad era cuando su pareja llegaba a casa, lo cual era a menudo, pero no lo suficiente como para evitar sentirse atrapado y solo.

Gogo entró en la mansión y se detuvo unos segundos, mirando alrededor para asegurarse de que todo estuviera como debía. Luego cerró la puerta atrás de él y miró a yami, que como siempre, lo esperaba un metro atrás. La sonrisa en el rostro de gogo siempre era afectuosa y complaciente.

-Estoy en casa.

Dijo con tono cansado pero calmado, mientras se acercaba un paso más a él.

Un abrazo, un abrazo era lo que necesitaba gogo
Con sus grandes manos tomo el cuerpo de yami y lo acerco a su pecho, la diferencia de estatura era mucha asi que yami fácilmente se podía esconder en el cuerpo de gogo, el cuerpo del peli morado podía aceptar el abrazo cómo si se dejara simplemente hacerlo, tal vez Gogo lo necesitaba.
Gogo estaba feliz, por fin podía tener a yami y no se sentía culpable.
Ni siquiera eran realmente hermanos, para Gogo yami era el único en su mundo no podía existir sin el.

Sintio un beso en la frente y volteo a mirarlo hacia arriba, el peli rubio le sonreía felizmente mientras el unico sonido era el reloj de la casa, lo veia mientras le acomodaba un poco de cabello en la frente.

Siguieron platicando toda esa tarde mientras comían y daban pequeñas risas con los chistes de Gogo algo que antes probablemente yami no haría por lo gran timido que era y que Gogo buscara cualquier error para educarlo, aunque ahora lo educa de mejor manera cómo si fuera un bebé con dulces palabras.

Yami sonreía algo que Gogo ya no veía desde hace mucho tiempo, admitia que era su culpa pero ahora amaba pasar el tiempo juntos.
Los minutos y segundos eran muy valorados por Gogo cómo si el mundo le hubiera dado una segunda oportunidad, pero yami aún no sabia donde estaba parado sabía que queria a Gogo pero aun no sabia ni siquiera su propia historia, yami siempre preguntaba emocionado antes de dormir como es que a vivido todos estos años y que ah hecho pero Gogo evitaba siempre el tema abrazandolo hasta quedarse dormido "esta cansado" se decia asi mismo.

.

La lluvia no paraba, ya era la segunda noche donde se escuchaban aquellos relámpagos, yami queria poder levantarse y admirar desde la ventana las gotas de lluvia pero aquella mano tomándolo apretando su cintura y carne era dolorosa si se movía un poco más los dedos parecían enterrarse y no querer soltarlo aunque ese rostro palido y labios rojisimos que parecía cómo un angel caido solo estaba durmiendo tan relajadamente parecia que su alma salía del cuerpo del rubio y lo veía desde lejos con tal de seguir viendolo y no perderse ningún segundo de yami. 

Porque la vida de yami era suya, solamente de el.

NO TE ALEJESDonde viven las historias. Descúbrelo ahora