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El sol apenas asomaba cuando Tsukasa se despertó, el sonido del despertador llenando su pequeña habitación. Abrió los ojos lentamente, aún somnoliento, y miró a su alrededor. Rui, su compañero felino, estaba acurrucado a los pies de la cama, enroscado en una bola. Sonrió al ver al gato tan tranquilo y pacífico.
—Buenos días—murmuró Tsukasa mientras se levantaba de la cama y se estiraba, sacudiendo la somnolencia de su cuerpo.
Se dirigió al baño para una rápida ducha, el agua caliente ayudándolo a despejarse por completo. Mientras el vapor llenaba el pequeño espacio, Tsukasa pensó en el día que tenía por delante. Las clases en la universidad estaban intensificándose, y el estrés de los exámenes comenzaba a pesar sobre él. Sin embargo, siempre encontraba consuelo en la rutina matutina con el felino.
Después de vestirse con ropa sencilla para la universidad, Tsukasa fue a la cocina para preparar el desayuno. Sirvió un poco de comida para el felino en su tazón y luego se preparó un plato de avena y frutas para sí mismo. Mientras comía, observó al gato devorar su comida. La presencia del felino siempre le daba una sensación de normalidad y tranquilidad.
Con el desayuno terminado, Tsukasa se puso su mochila al hombro y se despidió del gato, quien ahora estaba lamiéndose las patas con satisfacción.
—Nos vemos más tarde, Pórtate bien, ¿de acuerdo? —dijo Tsukasa, acariciando suavemente la cabeza del gato antes de salir por la puerta.
El camino hacia la universidad no era largo, y Tsukasa disfrutaba de la caminata matutina. Era un momento para organizar sus pensamientos y prepararse mentalmente para las clases del día. Al llegar al campus, se unió a la corriente de estudiantes que se dirigían a sus respectivas aulas.
Las primeras horas de la mañana transcurrieron en una sucesión de clases, llenas de notas y explicaciones de los profesores. Tsukasa se esforzaba por mantenerse concentrado, tomando apuntes detallados y haciendo preguntas cuando algo no le quedaba claro. Sabía que tenía que dar lo mejor de sí para mantener sus calificaciones.
Durante el almuerzo, Tsukasa se reunió con algunos compañeros en la cafetería. La conversación giró en torno a los exámenes y proyectos, pero Tsukasa también se tomó un momento para relajarse y disfrutar de la compañía. Después del almuerzo, se dirigió a la biblioteca para repasar algunas lecturas y trabajar en una tarea pendiente.
El día pasó rápidamente entre libros, notas y discusiones en clase. Cuando la última clase terminó, Tsukasa se sentía agotado pero satisfecho con lo que había logrado. Recogió sus cosas y se dirigió de vuelta a su apartamento, anticipando el momento de ver al felino nuevamente.
Al llegar a casa, abrió la puerta y fue recibido por la vista familiar del gato acurrucado en su lugar favorito. Tsukasa sonrió y dejó caer su mochila en el suelo.
—Ya estoy en casa—dijo mientras se agachaba para acariciar al gato—. ¿Cómo estuvo tu día?
Bostezó y estiró sus patas, como si respondiera a su saludo. Tsukasa se dirigió a la cocina para preparar la cena. Mientras cocinaba, reflexionaba sobre lo agradecido que estaba por tener al gatito en su vida. La rutina y la compañía del gato le brindaban una estabilidad que necesitaba en medio del ajetreo de la vida universitaria.
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Maullidos que hablan🐾 ┆RuiKasa ┆
FanficRui era un gato callejero, pero no un gato cualquiera; había algo especial en él que lo distinguía de los demás. Con su pelaje suave y brillante, y sus ojos llenos de misterio, Rui jugaba por el parque con la arena, pero entonces ve a alguien observ...