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17. Verdades

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Todo era tan frio, al comienzo no sintió nada, fue como estar durmiendo, pero después sintió un frio insoportable, ese dolor fantasma en el que debería de estar su núcleo de oro. Hace tiempo que sentía frio, no sabía si eran efectos secundarios de su condición o simplemente era porque se sentía solo.

Quería rendirse, se lo había planteado muchas veces, rendirse y dejar que el mundo lo consumiera, pensaba en ser fuerte por los Wen, pero seguramente estarían en paz si él se entregara.

Pero quería que quien lo asesinara fuera Wei WuXian, si él lo mataba no sería tan doloroso, después de todo lo odia, quizás lo odia tanto como él lo ama.

Después de todo se había convertido en un villano.

No esperó que le confesara sus sentimientos, pero, aun así; confió en el ciegamente muchísimo antes de tomar esa bebida y esperar a que todo saliera bien.

De repente el frio había dejado de ser insoportable, sintió calidez, como que alguien lo envolvió en una cobija, se sintió bien, o quizás la pócima tenía otro efecto que era esperanza.

Lan WangJi abrió los ojos encontrándose con el rostro de desesperación de Wei WuXian, el cual; sintió un alivio cuando lo vio, no perdió tiempo en abrazarlo con fuerza, aferrándose a su cuello como si su vida dependiera de ello, y sintiendo su aroma.

Necesitaba una recarga de todo esto. Lan WangJi intentó corresponder el abrazo, pero sus músculos estaban entumecidos, tenía que tomar unos minutos para recuperarse.

—Lan Zhan... — Wei Ying lo tomó de las túnicas con una tierna sonrisa, y seguido de eso lo besó, sabía que no era momento para esto, alguien podía entrar en cualquier momento, pero después del susto de muerte que se llevó considero que valía cada maldito segundo en ello.

Solo podía fingir que lo besó porque lo amaba y no importaba lo que pensaran de él.

—Lo lamento, debemos salir de aquí... — ayudó a Lan WangJi a salir del ataúd mientras mandaba un talismán haciendo que apareciera un cadáver al azar, por lo general desde el primer momento en que el ataúd es sellado, ya no lo vuelven abrir.

Esperando que eso sucediera en esta ocasión.

La pareja sello el ataúd, se dieron un último beso muchísimo antes de que Lan WangJi fuera por los rincones oscuros de la secta para poder salir.

Mientras que Wei WuXian estaba consciente que tenía que salir para que los demás cultivadores vieran que estaba destrozado y que después se había ido por su cuenta no queriendo ver a nadie.

A pesar de estar aliviado y feliz por el resultado la realidad es que estaba demacrado, sus ojos estaban rojos, estaba despeinado y no podía quitarse esos indicios de haber llorado como nunca. Por lo que utilizaría eso a su favor.

Los cultivadores le dieron su espacio, especialmente cuando salió al pueblo, fingiendo ir a una posada y comprando cuanto alcohol se encontrará en el camino.

Un comportamiento digno de Wei WuXian, incluso se puso a narrar y a pelearse con algunos cultivadores que se atrevieron a hablar mal de Lan WangJi, gritando a todo los vientos que era un gran cultivador.

—Es más hombre de lo que ustedes jamás serán... — era bueno ser respetado, ya que muchos no se atrevían a levantarle la voz, incluso se atrevió a tomar un cuenco y levantarlo.

—¡Por Lan Zhan! ¡el amor de mi vida! — se hizo un silencio sepulcral.


A la mañana siguiente que enterraron el ataúd de Lan WangJi, todos sabían que Wei WuXian estaba desahogando sus penas en las posadas, incluso lo vieron regresar y delirar, gritándole al ataúd que regresara a su lado porque lo amaba, y que se arrepentiría para siempre de no habérselo dicho antes.

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