Ten

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El ciclo parecía interminable, hasta que una noche, todo cambió de manera inesperada. Estaba en mi habitación, tratando de concentrarme en un libro que había leído al menos una docena de veces, cuando oí un golpe fuerte en la puerta. Era raro que alguien tocara con tanta urgencia, y mucho menos a esas horas. Me levanté, un mal presentimiento creciendo en mi interior.Cuando abrí la puerta, me encontré con Bianca, su rostro estaba pálido y sus ojos reflejaban una mezcla de temor y desesperación. "Wednesday, algo terrible ha pasado," dijo sin preámbulos, su voz temblaba.El corazón me dio un vuelco. "¿Qué pasó? ¿Dónde está Enid?" pregunté, sintiendo una presión creciente en el pecho."Está en el hospital. Hubo un accidente... Ajax la atacó."Sentí como si el suelo se desvaneciera bajo mis pies. Sin hacer más preguntas, corrí detrás de Bianca hacia la enfermería de Nevermore, que por el estado de agitación a mi alrededor, comprendí que estaba completamente saturada. Los rumores ya se esparcían entre los estudiantes. Algunos decían que Ajax había perdido el control durante una discusión y, en un arrebato de ira, había golpeado a Enid con una violencia que nadie hubiera creído posible.Cuando llegué a la enfermería, el caos reinaba. Doctores y enfermeras se movían frenéticamente, y el sonido de las máquinas médicas era ensordecedor. Pero nada de eso me importaba. Lo único que quería era ver a Enid, saber que estaba bien.Finalmente, la vi. Estaba en una cama, conectada a una infinidad de cables y tubos, su cuerpo débil y pálido contrastaba con la vitalidad que siempre había emanado. Su rostro estaba cubierto de cortes y moretones, y en ese instante, algo dentro de mí se rompió por completo.Me acerqué a ella, sintiendo que cada paso me acercaba a un abismo. No sabía si estaba consciente, si podía oírme. Pero la necesidad de estar a su lado era más fuerte que cualquier otra cosa. Tomé su mano, fría al tacto, y sentí un nudo formarse en mi garganta."Enid, estoy aquí," susurré, aunque no sabía si podía escucharme. "Lo siento, lo siento por no haber hecho nada antes, por no haberte protegido. Pero estoy aquí ahora. No voy a dejar que te pase nada más."En ese momento, sus ojos se abrieron débilmente, y al ver mi rostro, un brillo de alivio pasó por ellos, aunque fugaz. "Wednesday... lo siento," murmuró con dificultad, su voz apenas un susurro. "Nunca quise hacerte daño.""Shh, no hables. No tienes que disculparte," le dije, mi voz rota por el dolor. "Todo va a estar bien. Te lo prometo."Pero incluso mientras decía esas palabras, sabía que había cambiado algo fundamental en nuestro vínculo. Ya no era una cuestión de amor no correspondido o de celos. Era una cuestión de vida o muerte. Ajax había cruzado una línea que no se podía ignorar, y su ataque había dejado claro que lo que había estado haciendo hasta ahora no era suficiente. Necesitaba protegerla, incluso si eso significaba cambiar todo en nuestras vidas.Durante los días que siguieron, estuve a su lado sin descanso. La realidad de lo que había sucedido se asentó en mí con una pesadez abrumadora. Sabía que había intentado mantenerme distante, que había tratado de cortar los lazos que me unían a Enid. Pero en ese momento, mientras observaba su frágil cuerpo luchando por sanar, supe que nunca podría dejarla. No mientras existiera la posibilidad de que alguien más intentara hacerle daño.

Sin embargo, en los días que estuve allí, esperando a que ella abriera los ojos algo dentro de mi hizo un click. Y comprendí que no podía seguir así.

Cuando Enid finalmente despertó y la neblina del dolor y la confusión comenzó a disiparse, se encontró con la amarga realidad de lo que había ocurrido. La habitación en la que yacía estaba llena de flores y tarjetas de sus amigos, pero había una ausencia que pesaba más que cualquier regalo: Wednesday. La había esperado con ansias, esperando que su rostro pálido y sombrío fuera lo primero que viera al abrir los ojos, pero la fría realidad era otra. Wednesday no estaba allí.

Con un esfuerzo considerable, Enid pidió a una de las enfermeras que buscara a Wednesday. La esperaba con la esperanza de que su presencia significara que aún había una oportunidad, que aún podían arreglar lo que había quedado roto. Sin embargo, cuando finalmente la vio entrar a la habitación, algo en el aire cambió. Wednesday parecía más distante, más fría. Sus ojos, que siempre habían sido oscuros y enigmáticos, ahora solo mostraban una profunda decepción.

Don't go away Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora