6 de julio del 2020
Narra omnisciente
Dani se escondió rápidamente para evitar ser descubierto por Joshua, pero eso no era lo que lo tenía más impactado, sino el hecho de que Joshua estuviera en este lugar. No entendía por qué estaba aquí, si se supone que Joshua siempre jugó con él, o acaso solo habrá venido aquí para burlarse. Por dentro, Dani se moría de coraje en el solo hecho de pensar en esa idea, pero prefirió quedarse escondido y escuchar del propio Joshua la razón de por qué está en este lugar, y en el momento que llegara a delatarse, Dani no pensaría dos veces en planear su venganza.
Joshua: Dani, vengo a decirte adiós definitivamente. Sabes, conocí a alguien que es muy parecido a ti en todo sentido, y creo que es una señal de Dios para darme cuenta de que tengo que seguir con mi vida. Te voy a tener en mi corazón siempre, y nunca olvidaré el tiempo que fuimos muy felices juntos. Te amo, Dani, y donde quiera que estés, solo espero de verdad puedas aceptarlo y desearme toda la felicidad del mundo —Dani estaba escondido y no podía creer las palabras que estaba escuchando; será acaso que se hizo una idea completamente equivocada.
Mientras todo esto sucedía, Chavita y Angelito estaban jugando cuando de repente el enorme piano que estaba en el salón llamó la atención de Chavita.
Salvador: Y este enorme piano, Angelito —dijo muy sorprendido.
Ángel: Al parecer era de mi papá, me contó que tocaba el piano, y por lo que me dijo lo hacía muy bien —dijo muy feliz y de repente Benjamín aparece en la escena.
Benjamín: Nadie tocaba mejor que tu padre, sobrino; de hecho, es increíble pensar que en el tiempo que aprendió, a pesar de que estaba emocionalmente afectado, eso no lo detuvo a aprender a tocar, y de hecho cada vez que estaba triste, era cuando más se sentaba a tocar —decía con nostalgia y los niños quedaron un poco sorprendidos que Benjamín había aparecido de repente y no habían notado su presencia.
Ángel: Tío, no te sentí llegar. ¿Qué pasó? ¿Pudiste encontrar a Alexander? —dijo un poco preocupado.
Benjamín: La verdad es que no, y yo igual estoy muy preocupado. Solo espero de verdad que no le haya pasado nada malo. Y Chavita, qué bueno que estás aquí haciéndole compañía a mi sobrino, pero tengan mucho cuidado, que mis padres pueden llegar en cualquier momento —decía un poco preocupado.
Salvador: No se preocupe que estaremos muy alertas, además que los dos estábamos muy aburridos y queríamos pasar un rato agradable —decía con alegría y eso le dio nostalgia a Benjamín, no podía evitar pensar que estaba viendo a Joshua y a Dani en el pasado.
Benjamín: Me alegra muchísimo saber eso. Bueno, los dejo para que sigan jugando; iré a la pieza y trataré de seguir llamando a Alexander a ver si me contesta —en eso Benjamín se retira dejando jugar a los niños. De verdad que eran idénticos a Dani y Joshua. ¿Qué podrá significar eso? pensaba Benjamín. ¿Será una señal del destino que grita a los cuatro vientos que, a pesar de que ahora Joshua y Dani están separados, volverán a juntarse? Benjamín solo espera que cuando ese día llegue, ya no sea demasiado tarde o algo peor; que, también espera, ni Angelito ni Chavita tengan que pagar los platos rotos de las consecuencias que puedan pasar.
Cuando Benjamín ya había subido al segundo piso, empezó a escuchar ruidos, y no había ninguna duda, estaba escuchando a alguien llorar, y cuando abrió la puerta se dio cuenta de que ahí estaba Alexander tirado en la cama y se veía completamente afectado.
Benjamín: Primo, ¿pero qué fue lo que pasó? ¿Dónde estabas? Nos tenías a todos muy preocupados —le decía Benjamín, pero Alexander apenas podía reaccionar de lo mal que me sentía.
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¿Podremos ser felices? Joniel
General FictionUna historia de 20 años llena de mucho dolor, tristeza, angustia, mentiras, pero sobre todo de mucho amor, y al final solo queda preguntarnos, ¿Podremos ser felices?
