2 de junio del 2005
Narra Joshua
Pasaron los días, y la verdad que no podía con la impotencia de saber que podía acercarme a Dani para aclarar las cosas con él. El día de hoy lo dieron de alta y está regresando a su casa. Tuve que verlo de lejos para ver cómo estaba. Todavía no puedo creer que está completamente ciego, aunque Benjamín me contó que su ceguera no es permanente, que aún había posibilidades de que Dani pudiera volver a ver, pero eso no quita el hecho de que se sienta destrozado porque siente que su vida no volverá a ser la de antes.
En cuanto a mí, ya dejé de estar escondido en la casa de Samuel, y ahora estaba viviendo en su casa, pero aun así con la presión de mi madre, ya que en cuanto tenía oportunidad venía para convencerme de regresar, pareciera que es lo único que le importa en vez de preguntarme cómo me siento. Samuel me convenció de que ya no tenía que deprimirme más, que tenía que alimentarme y sacar fuerzas para seguir adelante.
Pero algunas cosas sí que no habían cambiado; LOL seguía siendo nuestro juego favorito, y también de vez en cuando salíamos a andar en bicicleta; eso fue gracias a que Samuel tenía otra más para prestarme a mí. También, cada uno de estos días iba escribiendo en mi diario, contando cada nuevo detalle de mi vida y sobre todo dejando claro que esta pequeña tormenta no podrá conmigo y que voy a seguir adelante.
Pero algo quería hacer hoy, bueno en realidad, más de una cosa, pero iba a partir por una conversación que teníamos pendiente Samuel y yo.
Habitación de Samuel
Narra Joshua
Samuel: Amigo, ya llegaste, y dime ¿cómo lo viste? —preguntó mi amigo, preocupado.
Joshua: Por lo que pude apreciar se veía recuperado, y aunque estaba lejos estoy seguro de que en sus ojos se reflejaba mucha tristeza. Aún me cuesta creer que Dani no puede ver nada —no pude evitar quebrarme y rápidamente Samuel fue a darme un abrazo.
Samuel: Hay que tener paciencia, amigo; Dani volverá a ver, ya verás que sí, pero no solo eso, sino que también podrás arreglar todo con él; la vida no puede ser tan injusta con ustedes —y aunque sé que mi amigo tenía toda la razón en sus palabras, yo tenía el presentimiento de que esto no sería nada fácil.
Joshua: Es lo que trato de repetirme cada día, pero bueno, ya no quiero pensar más en eso de momento, de hecho, me acabo de acordar de algo muy importante, amigo.
Samuel: ¿Ah sí? ¿Y de qué se trata? Que yo sepa, no dejamos nada pendiente —decía mi amigo, pero yo sabía que se estaba desentendiendo a propósito, porque sabía muy bien a qué me estaba refiriendo.
Joshua: No te hagas el tonto, Samuel, que sabes muy bien a qué me estoy refiriendo —vi como mi amigo de inmediato se colocó muy nervioso.
Samuel: A-ah, p-pues —veía a mi amigo demasiado nervioso y no entiendo el porqué, si debe tener muy claro que siempre nos hemos tenido confianza en contar todas nuestras cosas.
Joshua: Amigo, relájate, si soy tu mejor amigo, puedes confiar en mí; tú sabes que no se lo diría a nadie, si me dejaste claro que esto es un secreto —note que con mis palabras logré tranquilizar a Samuel y procedió a contarme con calma cómo se dio todo.
Samuel: Pues la verdad, al principio no tenía ni idea de lo que estaba pasándome; no fue fácil. Lo que sí tenía claro es que cada día que pasaba me hacía más y más unido a Cyrus, y llegué a pensar que lo que sentía por él iba mucho más allá de la amistad —wow que ahora mi amigo me esté contando todo esto en persona me deja aún mucho más que sorprendido.
ESTÁS LEYENDO
¿Podremos ser felices? Joniel
RomanceUna historia de 20 años llena de mucho dolor, tristeza, angustia, mentiras, pero sobre todo de mucho amor, y al final solo queda preguntarnos, ¿Podremos ser felices?
