Capítulo 7

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Narra Joshua

Estaba temblando de miedo y no era capaz de defenderme porque yo no podía permitir que le hiciera daño a mi madre; definitivamente este tipo es un monstruo que no tiene consideración por nadie.

Joshua: P-por favor, n-no le h-hagas n-ada —decía con mucho miedo.

Joaquín: De eso de ti depende, marica; vuelve a meterte con mi hijo y tu madrecita pagará las consecuencias —en ese momento me da un golpe en el estómago que me hace caer al suelo y retorcerme de dolor. Ni siquiera porque soy un niño, este tipo tiene consideración alguna. 

Joaquín: Hijo, ven para acá —veo como Eliot aparece mientras yo aún trato de recuperar el aliento. 

Eliot: Ya es el momento, papá.

Joaquín: Exacto, ahora es el momento, y escúchame bien, Marica; si tu madre pregunta le dices que esto te lo hicieron en la escuela.

Eliot: Así mismo, o será ella quien pague las consecuencias —empiezan a darme golpes y patadas; yo les suplicaba que pararan, pero no hubo caso. ¿Qué hice para merecer todo esto? Una vez que se cansaron, yo me encerré en el baño y no podía parar de llorar; me moría de dolor por todos los golpes, pero además tenía el corazón roto porque estoy seguro de que mi mamá jamás me creerá que ellos me lo hicieron. Una vez que salí del baño, mi mamá me vio en el estado en el que me encontraba.  

Ana: Hijo, ¿pero qué te pasó, qué te hicieron? —yo podía ver cómo tenía la mirada encima de Joaquín y Eliot y por el miedo no me quedó más remedio que seguirles el juego.

Joshua: Fue en la escuela, mamá; tuve una pelea y me pillaron muchos por sorpresa —odio tener que mentir, pero todo lo hago para que no lastimen a mi madre.

Ana: ¿Cómo pueden permitir que cosas como esas ocurran? —dijo impactada.

Eliot: Yo no pude hacer nada para impedirlo —maldito, hipócrita, me dan ganas de partirte la cara.

Joaquín: No te preocupes, hijo, ya haremos a los culpables pagar —y eso se los aseguro, que tarde o temprano lo van a pagar.

Ana: Ven, hijo, que necesito curarte esas heridas inmediatamente —en el fondo, yo estaba destrozado porque mi mamá aún seguía toda ciega y no era capaz de ver lo que pasaban en su propia casa, y yo me seguía preguntando hasta cuándo va a durar todo esto. 

27 de mayo del 2021

Narra Joshua

Samuel: De verdad es escalofriante todo eso que empezaste a vivir, amigo, y que me lo cuentes, así con todo detalle, me da aún más rabia, ya que no pude hacer nada para ayudarte —veía a mi amigo bastante mal y no le faltan razones, si entiendo que se sienta mal por no haber podido ayudarme.

Joshua: Amigo, tranquilo, lo sé muy bien y no te sientas culpable; además, como tú ya sabes, yo en ese tiempo era un niño, y no podía permitir que lastimaran a la gente que quiero, aunque eso implicara sacrificarme a mí mismo —quizás algunos dirán que mi pensamiento es tonto, que debería pensar en mí más que en los demás, pero no puedo ir en contra de mí mismo; este soy yo, y nada lo cambiará. 

Samuel: Qué gran persona eres, amigo; a pesar de todo lo que viviste, no permitiste que ninguno cambiara tu forma de ser y de pensar las cosas.

Joshua: Tú lo has dicho, amigo, muchísima gente trato de cambiarme; muchos quisieron convertirme en la misma mierda que ellos, y yo fácilmente pude haber tomado la decisión de dejarme llevar por el odio y envenenar mi corazón y mi alma, pero no, porque me dije a mí mismo, ese no sería yo, y también sería permitir que se salgan con la suya, pero bueno, en ese tiempo aún se venían para mí cosas peores. 

¿Podremos ser felices? JonielHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora