Narrador omnisciente
María Inés y su hijo ya habían llegado a la nueva ciudad donde iban a quedarse. Resulta que tuvieron suerte, que había un conocido que tenían cerca de ahí y les dijeron que aquí no habría ningún tipo de problema en que pudieran quedarse. Lo que nunca se iban a imaginar es que al venir aquí se encontrarían con el pasado.
María Inés: Tuvimos suerte de encontrar un lugar bien rápido, hijo; la verdad ya no me gustaba para nada como nos estaban tratando, aunque sí debo rescatar que sí había vecinos que eran buena onda —decía igual con un tono preocupada, pero con la esperanza de que todo ahora iría bien.
Will: Yo sigo pensando, mamá, que no importa dónde vayamos, mientras no enfrentes el pasado, siempre te seguirá persiguiendo —se podía ver la cara de molestia en María Inés— Mejor no digo nada más; voy a ver por los alrededores, mamá.
María Inés: Está bien, pero no vayas muy lejos, hijo, por favor.
Mientras con Samuel y Cyrus
Cyrus: C-como que-que quieres terminar, no estás h-hablando en serio, ¿verdad, S-samuel? —dijo Cyrus muy triste.
Samuel: E-es lo mejor, Cyrus, en serio, perdóname, no lo estoy haciendo porque jugué con tus sentimientos, pero no podemos seguir juntos —dijo también muy triste y en eso Cyrus se acordó de lo que pasó con su hermana.
Cyrus: E-es por mi h-hermana, ¿verdad? Ella te lo pidió, S-samuel —dijo con mucha seguridad. Eso puso muy nervioso a Samuel, y recordó todas las palabras que le dijo a Andrea. No iba a exponer a Cyrus y mucho menos que todo el mundo se enterara, eso podría apartarlos para siempre.
Samuel: E-es mi decisión, Cyrus, lo lamento muchísimo, pero las cosas tienen que ser así, esto se acabó, l-lo siento m-mucho —en eso Samuel se va, dejando a Cyrus completamente destrozado. Por un lado, quiere creer que por culpa de Andrea está pasando todo esto, pero, por otro lado, para él es inevitable acordarse de todas las burlas y ofensas que ha recibido en su vida, y entonces piensa que Samuel solo fue una lista más en todo esto.
Mientras Samuel caminaba destrozado, siempre tenía el miedo de que alguien quisiera separarlo de Cyrus y se acaba de cumplir. Por un lado, se siente un maldito cobarde por no luchar por él, pero después de enterarse de la paliza que le dieron en su casa más las amenazas de Andrea y José Luis, no le quedó más remedio que tomar distancia, porque Samuel se había jurado a sí mismo que no permitiría que nadie más lastimara a Cyrus, y si para eso tenía que tomar distancia de él por un tiempo, lo iba a hacer hasta poder encontrar una solución.
Samuel finalmente había llegado a una banca y estaba profundamente mal por haberle roto el corazón a Cyrus; se sentía profundamente triste por eso y, de repente, alguien se acerca, ya que se dio cuenta de lo mal que estaba.
¿?: ¿Te encuentras bien? —dijo muy preocupado.
Samuel: Y tú, ¿quién eres? —ya que Samuel nunca lo había visto por aquí.
Will: Mucho gusto, me llamo William, pero mis amigos me llaman Will —le dijo estrechando su mano; Samuel no quería ser descortés, así que se la dio. Will le preguntó si podía sentarse y Samuel le dijo que no había problema— y puedo preguntar qué fue lo que te pasó, claro, solo si quieres hablar, no tienes por qué hacerlo.
Samuel: Solo te puedo decir que mi vida en estos momentos es un desastre, y no solo eso, me siento una muy mala persona por haber lastimado a alguien y ahora no sé cómo repararlo, porque la situación es mucho más complicada de lo que crees —Samuel decía todo esto muy apenado y eso a Will no le gustaba, le hacía recordar también todas las cosas malas que ha vivido, ya que a donde iba siempre le decían que era un bastardo. Entonces empatizaba mucho con el dolor de Samuel, aunque no supiera exactamente qué problema es el que tenía; lo mejor que pudo haber es seguir escuchándolo para que en estos momentos no se sintiera tan solo.
ESTÁS LEYENDO
¿Podremos ser felices? Joniel
Fiksi UmumUna historia de 20 años llena de mucho dolor, tristeza, angustia, mentiras, pero sobre todo de mucho amor, y al final solo queda preguntarnos, ¿Podremos ser felices?
