Capítulo 7

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2 de junio del 2020

Narra Joshua

Joshua: Adivina Chavita, ya hice todos los trámites necesarios para que puedas empezar a ir al colegio —le dije con una sonrisa y veo que eso lo alegro muchísimo.

Salvador: Qué genial, estoy muy ansioso por empezar a ir —me decía muy entusiasmado, lo cual me llenaba de alegría.

Joshua: Ya hubiera querido tener yo las mismas energías que tú cuando iba al colegio —vi que eso despertó la curiosidad de Chavita.

Salvador: ¿Por qué dices eso, papá? —vaya, aún no me hago la idea de que me diga así, pero me causa una alegría muy grande—¿Acaso tú no te sentías de la misma manera? —me pregunta curioso.

Joshua: No fue así exactamente, Chavita. Mira, te diré algo: estás aún muy chico para entender demasiadas cosas, pero para decírtelo de una manera más sencilla, no todo el mundo puede tener la vida que uno sueña, o a veces puede pasar también que tu vida no era como imaginabas, pero sí siempre hay una cosa que tienes que recordar: nunca dejes de ser quién eres, siempre sé tú mismo y mantén siempre esa linda sonrisa que tienes, porque créeme cuando te digo, Chavita, que eso es más importante que cualquier otra cosa que te pueda pasar en la vida. No hay nada mejor que ser tú mismo y nunca avergonzarse de eso, porque es así como tiene que aceptarte la gente, tal cual eres —le dije seguro.

Salvador: Gracias por todos tus consejos, papá, sé que me queda muchísimo por aprender, porque toda mi vida y lo que sé es de la calle, pero te prometo que le voy a echar muchas ganas —me dice con alegría.

Joshua: Y de eso no me cabe ninguna duda, Chavita, y la primera lección del día es que ya nunca más tienes que volver a robar, y espero que eso lo tengas muy claro.

Salvador: Te lo prometo, papá —en eso me da un abrazo y yo me siento más feliz que nunca; siento que de a poco estoy recuperando esa chispa que perdí con los años, porque de ahora en adelante Chavita es mi motivo de vida para echarle todas las ganas y seguir adelante.

Narrador omnisciente

Mientras tanto, después de una larga caminata, por fin, Dani y su hijo lograron salir de ese gran bosque, y no solo eso, sino que, para su suerte, a unos kilómetros de ahí, Dani, a pesar de todos los años, podía reconocer perfectamente la ciudad de donde venía.

Daniel: Lo logramos, Angelito, por fin llegamos a Ciudad Hope —dijo con alegría.

Ángel: Así que es aquí donde te criaste, papá, y vive toda tu familia —dijo también con un tono de alivio.

Daniel: Así es, hijo, no hay ninguna duda de eso, estás en condiciones para seguir caminando, Angelito; te veo un poco cansado —decía preocupado.

Ángel: Tranquilo, papá, que estoy bien. Hagamos un último esfuerzo para poder llegar a la ciudad. De verdad que no te preocupes por mí, que soy muy fuerte —decía seguro de sí mismo.

Daniel: Eres muy fuerte, Angelito, me recuerdas tanto a j —Dani se dio cuenta de lo que iba a decir, así que rápidamente guardó silencio, pero su hijo se dio cuenta de lo que estaba a punto de decir.

Ángel: Ibas a decir Joshua, ¿verdad, papá? Ibas a decir mi segundo nombre —esas palabras pusieron a Dani nervioso—, ¿porque para ti es muy difícil hablar de él, papá? —dijo con un tono de preocupación.

Daniel: Ay, mi Angelito, es que estás aún muy chico para entender muchas cosas. Lo único que te puedo decir es que cuando regresemos a la ciudad, lo primero que tenemos que hacer es ir a buscar a mi familia, que no solo se pondrán contentos de que estoy vivo, sino que no van a poder creer tampoco que te tengo a ti, que mis padres tienen un nieto y mi hermano un sobrino, y yo te prometo que cuando las cosas ya se hayan calmado, te voy a explicar la razón de por qué tu segundo nombre es Joshua —le dijo seguro y Angelito se quedó satisfecho con esa respuesta.

¿Podremos ser felices? JonielHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora