Capítulo 20

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27 de mayo del 2021

Narra Joshua

Samuel: Te juro que hubiera tenido que verlo para creerlo y ojo, no estoy diciendo que estés mintiendo, Joshua, pero me parece de verdad un milagro que después del primer beso que se dieron, Dani pudo recuperar la vista —decía mi amigo con la boca abierta y totalmente sorprendido y no lo culpo; si fuera al revés, yo estaría de la misma manera.

Joshua: Pero fue así tal cual como te conté, amigo; yo igual estaba supersorprendido en ese momento, pero a la vez inmensamente feliz, porque para mí fue una señal que nos dijo, que nuestro amor es posible, que no estamos haciendo nada malo en amarnos y que solamente somos dos personas más en el mundo que quieren ser felices.

Samuel: Yo pienso igual que tú, Joshua: es verdad que la vida nos ha tratado muy duro a todos nosotros, pero también hemos tenido lindos momentos que la vida nos ha regalado, y con eso tenemos que quedarnos al final, y lo malo, por muy terrible que sea, tiene que quedar en el pasado; esa es la única manera de avanzar y seguir adelante —como siempre, sabias palabras de mi mejor amigo, espero en ese sentido nunca cambie.

Joshua: Pero como tú ya sabes, mi vida ha sido toda una montaña rusa, porque, así como me pasó algo muy hermoso ese día, enseguida vino algo que lucharía por cambiar todo eso —Samuel sabía perfectamente de lo que estaba hablando, y se trataba de unas de las cosas más terribles que pasé en mi adolescencia.

Samuel: Eso fue algo imperdonable, Joshua, porque es algo que nunca se podrá borrar de tu vida, y más aún lo que te pasó después. Ahí es cuando uno se da cuenta de que la maldad no tiene límites, no importa quién se ponga en el camino, pero hasta al ser más indefenso de este mundo le puede desgraciar la vida por completo.

Joshua: Y no solo eso, amigo, sino que esa fue la segunda vez que estuve cerca de la muerte, pero esta vez de una manera que nadie se hubiera imaginado.

13 de junio del 2005

Narra Joshua

Después del mágico momento que pasamos Dani y yo, rápidamente Dani fue por ropa para que nos pudiéramos cambiar o, de lo contrario, nos íbamos a enfermar. Luego de eso, Dani prendió la chimenea para que también pudiéramos tener un poco de calor, porque yo moría de frío y seguro que Dani también.

Joshua: Vaya, así está mucho mejor, Dani, sin duda ya sentía que nos estábamos congelando, ja, ja, ja.

Daniel: Ja, ja, ja, pienso de la misma manera, Joshua. Qué bueno que llegamos a tiempo. La verdad es que estaba asustado por lo que nos pudiera pasar, y por la pinta que se ve afuera, no creo que la lluvia pare pronto —hecho un vistazo por la ventana y efectivamente está lloviendo muy fuerte. Gracias a Dios veo que la cabaña está bien construida y no corremos el riesgo de mojarnos.

Joshua: No tenemos opción, Dani, tendremos que pasar la noche aquí, o al menos hasta que esta lluvia termine, pero ahora lo que tenemos que hacer es avisarles a nuestras familias que nos encontramos aquí y que estamos a salvo —en eso rápidamente Dani llamó a su hermano y yo llamé a mi madre; tenía que hacerlo, ya que todavía dentro de mí habita la duda si mi madre fue capaz de ponerme un rastreador para saber siempre en dónde estoy.

Luego de un rato que hable con mi madre y veo que Dani también habló con su hermano; por la cara que tenemos ambos, las cosas no están nada de bien.

Daniel: Las cosas están ardiendo en mi casa, Joshua; mi hermano me dijo que haría todo lo posible por tranquilizar a mis padres, y que nuevamente y no sé cómo, les dio como la intuición de que podíamos estar aquí —sí, claro que intuición y que ocho y cuartos.

¿Podremos ser felices? JonielHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora