11 de julio del 2020
Narra omnisciente
María Inés y su hijo Will estaban regresando a la casa después de la noche que se tuvieron que quedar en la comisaría y cuando volvieron notaron que la casa no solo estaba destrozada, sino que habían escrito en las paredes "ASESINOS".
María Inés: Pero ¿quién pudo hacernos algo como esto? —decía muy impactada, pero quien sí estaba bastante afectado y enojado era Will, porque no podía entender cómo tanta maldad, y ver también que la gente que estaba por los alrededores veía eso como un espectáculo.
Will: ¿QUÉ ESTÁN MIRANDO TODOS USTEDES? ESTO NO ES NINGUNA CLASE DE ESPECTÁCULO, LÁRGUENSE DE AQUÍ INMEDIATAMENTE. LES DEBERÍA DAR VERGÜENZA ESTAR BURLÁNDOSE DEL DOLOR AJENO; EN VEZ DE ESTAR AHÍ PARADOS COMO IDIOTAS, DEBERÍAN ESTAR AVERIGUANDO QUIÉN NOS ESTÁ HACIENDO TANTO DAÑO, PERO A USTEDES SOLO LES GUSTA EL CHISME Y NADA MÁS, ME DAN MUCHO ASCO —María Inés tuvo que intervenir y abrazar a su hijo para que se calmara; él solamente cayó al suelo y empezó a romper en llanto. Estaba tocando fondo, y no solo él, sino toda la gente que lo rodea. Sin duda, la falta de empatía que existe en el mundo es completamente brutal, y la gente solo se agarra del chisme y del sufrimiento de otros.
Dani y su madre habían ido a la morgue para poder identificar el cuerpo de Benjamín, ya que Alexander se fue a la universidad y Angelito estaba en el colegio. Los nervios de ambos estaban a flor de piel; lo único que querían era que todo esto se tratara de un error y que aún hubiera esperanza de que Benjamín siguiera con vida. Finalmente, habían llegado y en el momento en que levantaron la manta que cubría el cuerpo, no podían creer lo que sus ojos estaban viendo; efectivamente se trataba de Benjamín.
Marcela: ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! —dio un grito devastador de dolor mientras se iba derrumbando y, aunque Dani se sentía de la misma manera, tenía que aguantar, tenía que ser fuerte por su madre porque no podía dejarla sola en estos momentos. Dani tampoco podía creer lo que estaba pasando; incluso dentro de su interior estaba sintiendo que esto era un castigo de Dios por las mentiras que le estaba diciendo a Joshua, aunque supiera que en el fondo lo estaba haciendo solo para protegerlo a él, a su hijo y a toda la gente que lo rodea. No podía evitar sentirse extremadamente culpable por la muerte de Benjamín.
Era la hora del recreo en el colegio y Chavita y Angelito se pusieron a conversar por lo que había pasado el día de ayer.
Salvador: Angelito, estoy de verdad muy preocupado por haberte involucrado en todo esto, tengo mucho miedo, no sé por cuánto tiempo podré ocultar todo esto —decía muy preocupado y nervioso.
Ángel: Tienes que estar tranquilo, Chavita. Aunque yo no estoy para nada de acuerdo en que no pidas ayuda, estoy aquí contigo, y bueno, tengo que reconocerlo, me llevé una buena regañada en la mañana antes de venir a clases, pero no me importó; de hecho, me alegra haberme dado cuenta por lo que estabas pasando y haberme quedado ahí contigo. Te prometo que esa bruja recibirá su castigo por cada golpe que te ha dado —dijo decidido y Chavita solo pudo darle un abrazo como muestra de agradecimiento.
Salvador: M-muchas gracias por defenderme de esta manera, Angelito, eres sin duda muy importante para mí, no me gustaría perderte por nada en el mundo —decía con una sonrisa en su rostro.
Ángel: Tú eres muy importante para mí, Chavita, y no dejaré que nada malo te pase —decía también con una sonrisa en su rostro, pero el lindo momento fue interrumpido cuando llegaron los compañeros que siempre los molestan.
Compañero: Miren a la pareja de maricas dándose cariño frente a todos, ¿acaso no les da vergüenza? —decía molesto, pero eso no le hizo ninguna gracia a Angelito.
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¿Podremos ser felices? Joniel
General FictionUna historia de 20 años llena de mucho dolor, tristeza, angustia, mentiras, pero sobre todo de mucho amor, y al final solo queda preguntarnos, ¿Podremos ser felices?
