Capítulo 1 Vínculo Generacional

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( Narrador Omnisciente )

Para comenzar a contar la historia de nuestros protagonistas, es necesario retroceder en el tiempo, más allá de su propio nacimiento, hasta los días en que Chile vivía uno de los periodos más turbulentos de su historia. La historia de Eugenio Carrasco se remonta a su niñez, en la década de 1970, cuando el país estaba marcado por el régimen militar que gobernó con mano dura tras el golpe de Estado de 1973.

Eugenio nació en 1967, apenas unos años antes de que la democracia chilena fuera abruptamente interrumpida por la dictadura de Augusto Pinochet. Su madre, Gretel, una mujer de origen alemán, había emigrado a Chile siendo aún una niña, tras haber escapado con su familia de la aterradora Colonia Dignidad, un enclave alemán en el sur de Chile que, bajo la apariencia de una colonia agrícola, escondía un oscuro y violento culto liderado por el exnazi Paul Schäfer. Gretel creció en el terror y el silencio, cargando con los traumas de los horrores vividos en ese lugar. Con el tiempo, y con el apoyo de su esposo, logró reconstruir su vida en Santiago, donde tuvo a Eugenio.

Desde pequeño, Eugenio escuchaba las historias de su madre, relatos que describían el miedo constante, la opresión y los abusos que había sufrido. Estas historias sembraron en él una profunda repulsión hacia el maltrato y la injusticia, y lo motivaron a soñar con un futuro en el que pudiera hacer el bien. Decidió que se convertiría en médico, inspirado por el deseo de ayudar a quienes más lo necesitaban. Su madre, a pesar del dolor que cargaba, apoyó su sueño con fervor, pues veía en él la esperanza de una nueva vida.

Durante su adolescencia, Chile se encontraba en la fase final de la dictadura. La represión y el temor estaban presentes en todos los aspectos de la vida diaria. Las desapariciones, la censura y la violencia política eran temas recurrentes en las noticias, y aunque la familia de Eugenio trataba de mantenerse al margen de los conflictos, no podían escapar de la sombra de la dictadura. Fue en este ambiente tenso y opresivo que Eugenio ingresó a la Universidad de Chile en 1985, justo cuando el país comenzaba a mostrar signos de cambio.

En la universidad, Eugenio conoció a dos personas que se convertirían en sus amigos más cercanos: Maggie y Sebastián Martínez. Maggie era una joven ambiciosa, hija de una familia modesta que había sufrido los embates de la crisis económica de los años 80. Su padre había perdido su trabajo durante la recesión de 1982, y su madre trabajaba largas horas como empleada doméstica para mantener a la familia. Maggie, desde muy joven, se propuso a sí misma que lograría salir de la pobreza y alcanzar el éxito financiero.

Sebastián, por otro lado, era un joven español que había llegado a Chile en 1983, en pleno apogeo de las protestas contra el régimen de Pinochet. Su familia, propietaria de una próspera empresa en España, lo había enviado a Chile para alejarlo de la comodidad y el conformismo que lo rodeaba en su país natal, con la esperanza de que se convirtiera en un hombre de negocios. Sin embargo, Sebastián se rebeló contra las expectativas de su familia y decidió estudiar medicina, un campo que lo apasionaba desde niño.

En esos años, la universidad era un hervidero de activismo político. Los estudiantes, muchos de los cuales habían crecido bajo el régimen militar, se organizaban en protestas, exigiendo el retorno a la democracia. Aunque Eugenio, Maggie y Sebastián se concentraban en sus estudios, no podían ignorar el entorno en el que vivían. A menudo discutían sobre la situación del país y sobre cómo la medicina podía ser una herramienta para cambiar el mundo.

En 1988  , cuando Eugenio estaba por cursnso el tercer año de su  carrera, Chile celebró el plebiscito que decidiría si Pinochet continuaría en el poder. Eugenio, como muchos jóvenes de su generación, votó por el "No", con la esperanza de un futuro democrático para su país. La victoria del "No" trajo consigo una ola de esperanza y euforia. Fue un momento histórico que marcó a toda una generación de chilenos. En medio de esta atmósfera de cambio y optimismo, Eugenio se  apasionó por la  neurología  en 1989  el mismo año en que Pinochet dejó el poder.

Si quieres puedes Volar ( Sarah , Isaac,  Yael  ) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora