Capítulo 6 Sarah

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( El miércoles pasado.)

Cuando el reloj de la sala estaba a punto de marcar las dies , Sarah pidió ir al baño. Estaban en una clase de ciencias naturales y la maestra estaba a punto de hacer una pregunta sobre el tema que estaban viendo, el funcionamiento de los virus o algo similar. A Sarah no le importaba; ese día se sentía avergonzada, no porque estuviera pasando algo malo o vergonzoso, sino porque el día anterior había sido uno de los más importantes de su vida, o al menos así lo describía su madre. Había tenido su primera menstruación. Al despertarse en la madrugada para tomar un vaso de agua, vio la mancha oscura en sus sábanas.

Se había asustado, pero su madre le explicó todo, más o menos. Le dijo que eso era algo que le pasaba a todas las niñas cuando crecían y le enseñó a usar por primera vez una toalla sanitaria. Ese día, Sarah se sentía rara, incómoda, diferente a sus demás compañeras. Se sentía más extraña de lo que normalmente se sentía, y por alguna razón, tenía la impresión de que todos la estaban mirando, como si todo el mundo supiera lo que le estaba pasando.

Finalmente, no lo soportó más y pidió permiso para ir al baño. Intentó levantarse y salir del aula lo más discretamente posible, pero era obvio que Jazmín e Isaac la estaban mirando con preocupación. Sarah los miró antes de salir y les sonrió para que no se preocuparan; a veces podía comunicarse con ellos sin usar palabras.

Los pasillos estaban desiertos y algunas luces parpadeaban. Caminando por el pasillo, Sarah se sintió como en una escena de una película de terror, y aún más cuando empezó a escuchar ruidos detrás de ella. Asustada, se volteó y, para su horror, allí estaba Benjamín, el niño problemático del curso. Molestaba a todos, pero especialmente a Sarah, burlándose de ella cuando Isaac o Jazmín no estaban cerca. Por eso, Sarah siempre estaba junto a sus dos amigos, porque le aterraba quedarse sola y tener que enfrentarse a ese "niño demonio".

Sarah se asustó al verlo y tuvo ganas de gritar, pero se contuvo y decidió seguir caminando, acelerando el paso. Pronto se dio cuenta de que Benjamín también comenzó a caminar al mismo ritmo. Sarah se asustó aún más y empezó a rezar mentalmente, pidiendo que ese chico simplemente perdiera el interés y la dejara en paz. Apuró el paso, pero entonces él también empezó a caminar más rápido, y cada vez más rápido. Sarah comenzó a sudar de los nervios y, al notar que el baño de niñas ya estaba cerca, no dudó en correr.

Pero antes de llegar a la puerta, sintió cómo él le agarraba la muñeca con fuerza. Benjamín fue más rápido que ella.

—Por favor, déjame en paz —suplicó, pero él no le hizo caso.

Con sus brazos, acorraló a Sarah contra la pared y acercó su rostro al de ella. Sarah ya había comenzado a llorar cuando Benjamín tomó su mentón con fuerza. Ya se había dado cuenta de sus intenciones y pensó que era demasiado tarde.

El niño estaba a punto de unir sus bocas cuando una voz resonó en la escena, salvando a Sarah de lo que iba a pasar.

Era Yael, el otro niño problemático del salón. Él y su prima Camila eran los más populares del colegio.

—¡Suéltala! —dijo Yael en un tono que era claramente una orden.

Benjamín soltó a Sarah para concentrarse en responderle al chico que tenía enfrente.

—¿Y si no la dejo, qué harás? —preguntó de forma amenazante.

Sarah no podía creer lo que estaba pasando. ¿Por qué Yael la estaba defendiendo? Ella ni siquiera le dirigía la palabra.

Yael sonrió, una sonrisa que parecía la de un demonio.

—Si no lo haces, iré con la directora le diré que intentaste besarme.

Tanto Benjamín como Sarah quedaron boquiabiertos con esa amenaza. ¿En serio Yael haría eso por ella?

Benjamín claramente se puso nervioso, pero siguió intentando sonar rudo.

—Como si alguien fuera a creer que yo hice eso —contestó.

—¿En serio? —preguntó Yael—. ¿De verdad crees que le van a creer más al diablillo patético del curso que al rey de la escuela? —dijo Yael de forma grandilocuente.

Benjamín notoriamente se enfadó al oír esa respuesta.

—Tú no te atreverías a hacer eso —dijo con un tono más inseguro.

—Ya sé lo que la directora me dirá cuando le cuente que intentaste besarme. Ya sé cómo le diré: “Señora directora, Benjamín me persiguió al baño e intentó besarme” —dijo Yael imitando voces graciosas, como si estuviera interpretando una obra de teatro.

—¡Tú no lo harías! —dijo Benjamín, que ya se estaba poniendo rojo de rabia o más bien de vergüenza.

—O mejor aún —dijo Yael alzando la voz—: “Señora directora, Benjamín me siguió al baño y me besó en la boca”.

Sarah no pudo evitar sonreír un poco al oír eso.

—¡No lo harás! —gritó Benjamín.

Pero Yael siguió alzando la voz.

—¡Señora directora! ¡Benjamín me obligó a besarle con lengua!

—Por favor, detente —suplicó Benjamín, y Sarah aprovechó para escapar, corriendo hacia la biblioteca.

Lo último que escuchó fue a Yael gritando a todo pulmón:

—¡Directora! ¡Benjamín se bajó los pantalones frente a mí!

Sarah fue a la biblioteca ya que ya habían tocado el timbre que anunciaba la hora del almuerzo, pero cuando ya estaba rodeada de libros, no pudo evitar reflexionar sobre lo que había pasado, lo que la hizo llorar con amargura.

Cuando ya estaba por terminar la hora del almuerzo, Isaac y Jazmín aparecieron preocupados; habían estado buscando a Sarah por todos lados.

Sarah sabía que Yael tenía una reputación de chico malo y decidió que su forma de agradecerle sería no contarle a nadie que él fue quien la salvado .

Si quieres puedes Volar ( Sarah , Isaac,  Yael  ) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora