Capítulo 13 Espíritu Santo o Toc

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Al volver a la escuela, Isaac estaba decidido a enfrentarse a sus miedos. Había llegado el momento de decirle a Benjamín que ya no cumpliría más con sus exigencias. Sentía que debía proteger a Sarah y a sí mismo. Sin embargo, los días pasaron y Benjamín no apareció. Al principio, Isaac se mantenía en alerta, esperando que su verdugo apareciera en cualquier momento, pero eso nunca sucedió.

Una semana transcurrió sin incidentes. Isaac se encontraba desconfiado de su nueva libertad hasta que un día, en los pasillos, vio a Benjamín. Al encontrarse, Benjamín se estremeció y se alejó rápidamente en otra dirección. Isaac no entendía por qué Benjamín actuaba así, pero decidió preguntarle a Yael si sabía algo sobre el cambio en la actitud de su antiguo acosador.

—Hola —le saludó Isaac un día cuando se encontraron fuera de la escuela.

—Hola —respondió Yael.

—Supongo que Benjamín ya no te ha vuelto a molestar, ¿verdad? —preguntó Yael .

—No —respondió Isaac  con una sonrisa.

—¿Qué fue lo que hiciste? —Isaac estaba intrigado. —¿Lo golpeaste o le diste dinero?

—No hice ninguna de esas cosas —dijo Yael—. Solo lo convencí de que no le convenía seguir molestando a los demás.

Isaac se sorprendió por la respuesta. El respeto y la admiración hacia Yael crecieron en él. No entendía cómo Yael había logrado cambiar la situación sin violencia o sobornos, pero estaba agradecido.

En los días siguientes, Isaac se dedicó a disfrutar de su nueva libertad. Sin embargo, el Espíritu Santo seguía hablándole, pero en lugar de calmarse, la voz se volvía cada vez más agresiva. Ya no eran solo rituales como el lavado de manos o las oraciones; ahora los pensamientos perturbadores y las compulsiones mentales ocupaban su mente. Pensamientos oscuros sobre hacer daño a las personas que amaba, o sobre acciones destructivas, se infiltraban en su mente, dejándolo abrumado por la culpa.

Una tarde, mientras estaba en una clase de matemáticas, el Espíritu Santo le susurró al oído una idea perturbadora: comenzar a gritar palabras obscenas en frente de todos. Isaac, abrumado, pidió permiso para ir al baño y allí, comenzó a lavarse las manos compulsivamente, mientras murmuraba una y otra vez:

—Perdóname Dios, perdóname Dios.

En ese momento, Yael entró al baño y se encontró con Isaac en medio de su ritual compulsivo.

—¿Qué estás haciendo? —preguntó Yael, sorprendido.

—Nada —respondió Isaac, irritado y sin dejar de lavarse las manos.

Yael, con preocupación, le dijo:

—Deberías pedir ayuda.

—¿Ayuda por qué? —preguntó Isaac, sin entender a qué se refería Yael.

—Creo que tienes TOC, deberías decirle a alguien —respondió Yael antes de salir del baño.

Las palabras de Yael dejaron a Isaac confundido. ¿Qué era TOC? Esa misma tarde, Isaac investigó en internet y descubrió que TOC significaba trastorno obsesivo-compulsivo. La lectura le causó temor; la idea de que sus experiencias no eran una influencia divina sino un trastorno mental le resultaba aterradora.

Si quieres puedes Volar ( Sarah , Isaac,  Yael  ) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora