Lo que queda al final

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-¿Alison?- Pregunté levemente, con mi voz apenas audible, no me sorprendió no obtener ninguna respuesta.

-Alison- hablé nuevamente, ahora subiendo un poco el volumen.

Silencio nuevamente...

Honestamente, no esperaba una respuesta, ni siquiera sabía si realmente quería una, el silencio por si solo resultaba aterrador de por si, ante esa expresión indiferente, simplemente no sabrías que esperar.

Me limité a seguirla sin pronunciar alguna palabra más, como en la afonía, mi voz... Simplemente se perdió, ante la vista de su cabello negro cual la más oscura de las noches y su mirada centrada, profusa de severidad, la inquietante calma se instauró como lo únicl provisto de certeza.

Un muro invisible ahora se erguía imponente entre nosotras, los ojos, las llamadas ventanas del alma, si tan solo fuera capaz de mirarlos una sola vez, quizás sería suficiente para desentrañar el misterio oculto tras el semblante de la reina negra.

-TN-

-S-si?-Maldije en mi mente, esta mujer... Me ayudó a volver una vez, traté de devolverle el favor ofreciéndole refugio y aún así... Tartamudear frente a ella no se sentía más que como un error.

Alison Chao ¿Qué era esta parte de ella? Un lobo feroz esperando para devorar a el animalito que temblaba indefenso antes su presencia ¿Siempre había sido así? No... Puede que fuera yo la que cometiera el error desde el principio.

Pude haber acabado con todo, se me ofreció una oportunidad y aún así, elegí escapar, mantener un poco de esperanza evir en busca del paraíso que absolutamente nadie me prometió.

-Doctor- Murmuré por lo bajo, acercándome al hombre que en algún momento fue mi superior, en ese momento donde los rangos y la fundación aún significaban algo, con aquella ingenua muchacha viendo una oportunidad de arreglar su destrozada vida.

Volvían a mi mente los recuerdos, Iceberg, Andrew... Ese día en el que desesperada por dinero acepté participar en un robo... Condenada a muerte injustamente y llevada hacia un sitio extraño siendo aún menos que una rata de laboratorio.

¿Por qué siquiera pensé en ese sitio como un refugio? La biblioteca... Viendo a mi alrededor solo puedo pensar ¿Qué tanto más había allá afuera? ¿Por qué Allison se molestaría en salvar a alguien insignificante?

Divagué un rato por mis propios pensamientos y aún así... La respuesta del hombre a mi lado jamás llegó.

-Doctor- Subí el volumen un poco más, intentando ser lo suficientemente discreta como para llamar la atención de aquella mujer.

Pero nadie respondió...

-Doctor- Hablé ahora lo suficientemente audible ¿Qué podría hacerme Alison Chao al fin y al cabo? Sería más leve que aquella destrucción provocada por el sol eso era seguro.

Pero mis palabras fueron llevadas por el viento...

-¡Doctor!- Grité, incapaz de recibir aquella agobiante sensación que me provocaba el silencio.

Nada...

Y no solo mis palabras desvaneciéndose en la nada, si no todo una vacío donde antes se veían pasillos interminables repletos de libros.

-¿En qué momento?-

-Señorita TN- La voz de una mujer era reconocible, luego su figura y finalmente, se le vislumbraba en todo su esplendor, la reina negra, quién se mezclaría con la oscuridad de no ser por su blanca piel, se encontraba ahora frente a mí

-Alison... ¿Qué es esto?- Pregunté, aún consciente de las bajas probabilidades de obtener una respuesta.

-Por qué no me lo dices tú misma?- Dijo la mujer, revelando finalmente sus ojos.

TN en el universo SCP Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora