Armin

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Armin estaba en la cocina tomando una taza de café cargado, el dolor de cabeza era agudo, insoportable. Por suerte, no era el único en esa situación. Levi había decidido prepararles a todos sopa, sin antes decirles que habían sido irresponsables al dejarse llevar por Hange, quien al parecer, aún estaba durmiendo. Lo que no se explicaba, era cómo Mikasa había llegado a ese estado, teniendo en cuenta que no estuvo con ellos ni la mitad de la reunión.

Mikasa se sentía fatal, no tanto por el estado de su cuerpo, sino por su mente revuelta con recuerdos o imaginaciones de la noche anterior. Apenas había despertado, diferentes imágenes invadieron su cabeza y antes de que Eren pudiera despertar, decidió tomar su ropa y bajar. No sabía cómo actuar frente a él después de su escena esa noche y aunque no era la primera vez que la veía en ese estado, las cosas se habían desarrollado de manera diferente, o eso creía ella, pues no sabia hasta que punto sus memorias eran reales o no.

El rubio se acercó a Mikasa, ofreciéndole un poco de café. Aunque no era de su gusto, lo aceptó con tal de enfocar su atención en el sabor amargo que creaba en su boca. Armin le indicó con un leve gesto de cabeza que lo siguiera, dirigiendola a través del corredor que daba hacia el patio trasero. Al salir, la brisa de la mañana le acarició el rostro, revolviendo algunos mechones que se salían de su coleta. Caminaron hasta una mesa de madera que se encontraba a unos pasos del porche, pensó que sería buena idea desayunar sentada ahí junto a todos.

- Quería hablar contigo desde anoche, pero fue imposible. ¿Cómo has estado? - Armin estaba seguro que algo había pasado. Annie le había comentado acerca de lo que había pasado en el cuarto de Eren cuando Jean y Mikasa aparecieron después de ausentarse gran parte de la reunión.

- Estoy bien, bueno, puede decirse que estos últimos días han sido particulares desdeque Eren despertara. Al principio estaba muy preocupada por su estado mental, pero creo que hasta ahora él ha estado intentando sobrellevar todo de la mejor forma. - Mikasa volvió su mirada gris hacia su amigo. - Armin, creo que es importante que hables con él, de alguna forma ustedes son más cercanos, prácticamente como hermanos, y no estoy segura si su tranquilidad sea solo una fachada para hacernos sentir tranquilos.

Mikasa frunció el ceño mientras tomaba el último trago de café. Armin la análizó un buen rato antes de responder.

- Creo que quien más lo conoce eres tu. - Sus ojos celestes se enfocaron en las montañas lejanas. - Pienso llevarle el desayuno y hablar con él, necesito saber lo que está pasando por su cabeza. ¿Ustedes ya hablaron?

Mikasa desvió su mirada. Le hubiera gustado repsoderle, pero hacerlo sería más amargo que el café que acababa de tomar. Era lógico pensar que ambos tenían una conversación pendiente después de todo lo ocurrido hacía más de un año, pero aún así, Eren no había tomado la iniciativa de hacerlo y ella sentía que simplemente no era el momento. Sin embargo, no podía negar que le situación la irritaba. Agradeció que Armin fuese lo suficientemente inteligente para notarlo.

- Entonces ¿Qué paso anoche? Te fuiste de la nada, luego apareciste con Jean...

- Me sentía un poco abrumada, es todo. Sali y Jean me siguió, al final termine acompañándolo mientras se encargaba de los trastes. El notó que estaba extraña, así que decidió servirme un poco de vino para que me sintiera mejor y habláramos sobre lo que pasaba. - Ojalá todos los recuerdos de esa noche fueran iguales de claros.

- ¿Y qué pasó luego con Eren? - Estaba seguro que algo había pasado y necesitaba saberlo antes de hablar con Eren.

El grito de Connie en la puerta avisando que el desayuno estaba listo rompió la intimidad implícita de la conversación entre Armin y Mikasa. Ella fue la primera en pararse con la intención de evitar tener que adentrarse nuevamente en los difusos recuerdos de la noche anterior. Armin le sujetó la mano con suavidad.

|Under The Tree| Eremika FanficHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora