Lo despertó la sensación de frío en su cama mientras buscaba el cuerpo calido de la mujer con quién había pasado la mejor noche de su vida; deseaba pegarse a ella y aliviar su erección matutina.
Abrió sus ojos del golpe cuando sintió la cama totalmente vacía, las sabanas estaban frías, por lo que era obvio que ella se había marchado hacia ya un buen rato. Se frotó la cara mientras termino de levantarse completamente desnudo; un recuerdo inminente de que la noche anterior no había sido solo un hermoso sueño.
Luego de tomar una ducha larga, decidió que buscaría a Mikasa para desayunar y le contaría el plan que había venido formando hasta el momento. La idea era explicarle que si ella deseaba acompañarlo podía hacerlo, pero le dejaría claro que no era algo que él esperara de ella, aunque si lo fuese. Su deseo era darle la oportunidad de elegir sin importar las expectativas que el tuviese sobre ella. Eso, a su parecer, debía ser mucho mejor que simplemente hacerla a un lado como planeaba en un principio bajo la premisa de no condenarla con su egoísmo. No pudo evitar soltar una sonrisa mientras pensaba en lo ingenuo que había sido, una sola noche con ella basto para convencerlo de que egoísta o no, si tenía la más mínima oportunidad de pasar su exilio a su lado, haría hasta lo imposible para lograrlo.
Recordar las escenas de su apasionada noche provocó reacciones en su cuerpo joven y primerizo. No sabía qué habia despertado en él, pero si ella era la culpable tendría que buscarla para que se hiciera responsable de ese asunto. Dentro de su imaginación fantaseó con ella en muchos lugares y también de muchas formas, pero una sombra densa opaco sus pensamientos preguntándole si ella también desearía lo mismo. ¿Por qué se había marchado antes de despertar con él? ¿Las cosas cambiarían entre ambos? ¿Ella lo evitaría o rechazaría la oferta de irse a su lado?
Su ánimo decayó a pesar de sus intentos por responder a cada una de esas odiosas preguntas; tal vez se había marchado porque no quería que los demás se enteraran que durmieron juntos, aunque probablemente los harían ecuchado. Las cosas no iban a cambiar porque a pesar de que ella nunca había expresado sus sentimientos verbalmente, él sabía lo que ella sentía por él y ese sentimiento era mutuo, lo cual impediría que ella lo rechazara. Para cuando terminó de responder sus propios cuestionamientos en el juego del autosabotaje, ya estaba vestido y listo para dirigirse a la planta baja en su búsqueda. No puedo evitar que su lado infantil imaginara a Mikasa preparándole el desayuno, mientras una sonrisa se instauraba en su rostro. Mientras bajaba las escaleras negó con la cabeza sacudiendo sus pensamientos, quién pensaría que él, Eren Jaeger, el idiota más grande del mundo, terminará imaginando ese tipo de cosas.
De hecho, nunca esperó sentir algo así. A pesar de que paso muchos años rodeado de compañeras objetivamente atractivas como Annie, Sasha, Hitch, Historia, entre otras, nunca sintió ningún tipo de atracción o deseo hacia ellas. Su mirada siempre estuvo puesta en la lucha, el odio y la venganza. A veces escuchaba en las noches de descanso como sus compañeros de litera compartían historias de amor y sexo, compitiendo por definir cuál era el mejor partido entre las chicas. El nombre de Mikasa fue uno de los más prevalentes en sus sucias bocas, causándole una incomodidad que inicialmente atribuyó a la idea de qué ella era la mujer más cercana en su vida después de su madre, por lo cual, era un insulto escuchar como otros hombres la desvoraban con sus palabras.
Mientras empezaba a recorrer el camino hacia el cuarto de la azabache, recordó como en algún momento durante los entrenamientos como recluta tuvo que enfrentarse a ella; al ser tan fuerte y habilidosa era una buena compañera de combate cuerpo a cuerpo. En una de esas ocasiones se distrajo al sentir como ella lo aplastaba con su cuerpo en una llave que lo había dejado tendido en el suelo. Cuando él la miró tenía el rostro en blanco, como si esperara escuchar sus protestas, sin embargo, las palabras nunca llegaron a su boca porque estaba demasiado concentrado sintiendo cada parte de su cuerpo bajo su agarre. En ese momento se dió cuenta de que Mikasa ya no era la niña con la que había crecido, tenían poco más de 14 años, pero su cuerpo ya estaba bastante desarrollado. Al darse cuenta de lo vergonzosa que podría convertirse la situación si ella notaba la rigidez de su entrepierna, giró su cuerpo hacia un costado tratando de ponerse boca abajo mientras se sentía molesto por lo débil que era su carne ante ella. Mikasa pareció interpretarlo como un intento de escape que la llevó a enredar una de sus piernas en su centro. El supo de inmediato que ella pudo notar su erección, pues su expresión apacible reflejo sorpresa y curiosidad. Antes de que la situación se volviera más incómoda, el entrenador los separó en medio de un doloroso milagro, indicandoles que llevaban mucho tiempo en el suelo, desaprovechando la hora de entrenamiento. En ese momento, Eren se levantó sacudiendo su uniforme mientras evitaba enderezarse. Con fingido malestar se alejo de ella, quien asumió que se trataba de otra de sus rabietas, sin saber que en realidad se trataba de ella y lo que generaba en él. A partir de esa noche, cuando Eren escuchaba que los demás empezaban a hablar de lo buena que estaba Mikasa, no pudo evitar sentirse frustrado al no poder golpearlos, ni tampoco contradecirlos. Y así pasaron los años en los cuales continuó mirandola en secreto y notando como fue convirtiendose en una hermosa mujer.
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|Under The Tree| Eremika Fanfic
FanfictionFinal alternativo de SNK/ AOT, dónde las decisiones y sentimientos de Eren y Mikasa logran cambiar un destino, que al parecer estaba hecho para no ser alterado. ¿Serán capaces de vivir con el peso de sus acciones para poder estar juntos? Todos los...
