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Love in high school Part #2
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Desde aquella tarde en el parque, todo cambió entre Natanael y yo. No habíamos hablado directamente sobre lo que pasó en la puerta de mi casa, pero era como si ese pequeño beso hubiera creado un puente invisible entre nosotros. Cada vez que lo veía, cada vez que me hablaba o sonreía, sentía ese cosquilleo en el pecho.
Empecé a notarlo en cosas pequeñas. Como la forma en que buscaba cualquier excusa para quedarse más tiempo conmigo después de clases. O cómo su sonrisa parecía iluminarse más cuando hablábamos de algo que nos hacía reír a ambos. Y yo… bueno, no podía negar que cada día que pasaba me sentía más cómoda a su lado. Más segura.
Pero también estaba el nerviosismo. Había momentos en los que nuestras miradas se encontraban, y el tiempo parecía detenerse. Yo no sabía qué hacer, si decir algo o simplemente quedarme callada. Me daba miedo que él no sintiera lo mismo, aunque una parte de mí me decía que sí.
Un día, mientras caminábamos hacia la salida, él detuvo el paso de repente.
—Valeria, espera.
—¿Qué pasa? —pregunté, deteniéndome a su lado.
—Quiero que vengas a escuchar algo. Estoy escribiendo una canción, y quiero que seas la primera en oírla.
No pude decir que no. Me llevó al jardín trasero de la escuela, nuestro lugar de siempre, y sacó su guitarra. Nos sentamos en el césped y él afinó un par de cuerdas para comenzó a tocar.
La canción era suave, dulce, y hablaba de alguien que iluminaba su mundo, de alguien que hacía que todo valiera la pena. Al principio no entendí del todo, pero cuando sus ojos se encontraron con los míos mientras cantaba el último verso, lo supe.
Era sobre mí.
Me quedé en silencio cuando terminó, sin saber qué decir. Mi corazón latía con fuerza, y me preguntaba si él podía escucharlo también.
—¿Qué opinas? —preguntó, su voz suave, como si tuviera miedo de mi respuesta.