28

117 35 9
                                        

El pronóstico del tiempo ha sido favorable en estos días y me alegra; caso contrario el plan era colocar las sillas en el anexo que se construyó para la exposición de elementos antiguos del hotel

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

El pronóstico del tiempo ha sido favorable en estos días y me alegra; caso contrario el plan era colocar las sillas en el anexo que se construyó para la exposición de elementos antiguos del hotel.

No es que sean muchos invitados, aunque el hecho de que haya tantas sillas sobre la arena permite que la cotilla de Elizabeth City tenga un lugar en mi boda.

El atardecer está cayendo en el horizonte y mi mirada se centra en ese magnífico hombre que está hablando con los invitados y mira su reloj cada diez segundos.

Sí, me estoy demorando más de la cuenta, pero no porque tenga miedo o esté huyéndole al compromiso sino porque quiero perpetuar en mi cabeza mis últimos momentos de soltería.

Brandon carga a Bella y juega con ella en tanto que Cassie se acaricia la barriga, ubicada en la primera fila.

Está a punto de explotar y temo que lo haga en la mitad de la ceremonia.

―¿Lista? ―mi suegra aparece en escena. Sumamente elegante y luciendo un vestido color lavanda entallado, entra con el ramo de azucenas que he escogido.

―¿Es normal sentir las piernas como gelatina? ―le pregunto en tono cómplice. Nos hemos hecho muy cercanas en este último tiempo; su salud ha mejorado notablemente y su buen ánimo es contagioso.

A Spencer le da escozor saber acerca de la vida amorosa de su madre, pero Tori se ha encargado de contar con lujo de detalles el coqueteo que mantiene con el editor de su próximo libro, el cual describirá sus días como artista de Hollywood.

―Oh, sí, extremadamente normal ―me acaricia los rizos que la peinadora me ha hecho e impregnado en litros de spray ―. Angie, no quiero que esto te incomode, pero tengo un obsequio para ti ―dice y del interior de su pequeño bolso de mano extrae una caja fina y larga ―. Dicen que las novias deben lleva algo azul ―la abre exhibiendo una impactante pulsera con zafiros.

―¡Nancy!¡De ningún modo puedo aceptarlo!

―Victoria ha obtenido otras joyas de mi parte y desde que recordé que tenía este brazalete, supe que estaba destinado a tí. Era de mi abuela y me encantaría que seas la mujer que lo luzca en un día tan importante.

Mis dedos tiemblan mientras tomo la reliquia familiar en mis manos; no solo es una pieza hermosa, sino que tiene un valor afectivo incalculable.

―No puedo más que agradecerle ―mis lágrimas amenazan con derramarse por mi rostro y ella las limpia con sus yemas. Luego, toma el brazalete y lo engancha en torno a mi muñeca. Magnífico es un adjetivo muy básico para describir la joya.

―No llores, se te arruinará el maquillaje ―me consuela y me besa las manos.

―Es demasiado...

―Estás por convertirte en mi hija. Nada será demasiado para la mujer que logró que Spencer sea tan feliz.

Admito que tiene razón y nos abrazamos. Un minuto después, entra Tori.

Joya del mar - CompletaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora