¿Que pasaría si una chica con ansías derramar sangre se reencuentra con dos chicos extremadamente locos?
Sus caminos se cruzaron cuando eran niños, pero ellos no se recuerdan el destino los volverá a unir.
Ellos tres están locos con ansías de inicia...
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¿Celos?
Ya está acostumbrada a las escenas de celos de mis amigos o cuando discutían por alguna tontería. Pero nunca había visto a Axel teniendo un arrebató de esa manera, el único que los tenía era Lucas pero sabía controlarse. Aunque no le gusta que se lo digan pero era la verdad ambos eran idénticos en todo el sentido de la palabra.
Además entre los tres Axel era el más calmado y no perdía el control de esta manera. Bien dicen que a los callados hay que tenerles miedo.
No es que le tenga miedo.
Jaxon no quería que interviniera y en un punto lo entendía. Porque cuando yo discutía con ellos no me gustaba que mis amigos se involucraran en las peleas.
No podía ponerme del lado de Melina e ignorar lo que está sintiendo Axel. Las ganas de gritar se me atascaron en la garganta los quería a ambos pero está situación la quería mandar al demonio.
Conocía perfectamente a mis mejores amigos y que Melina se besará con el miserable de Ander tenía que haber una explicación. La pregunta que rondaba mi cabeza es ¿que hacía de regreso? lo último que supe de él es que se esfumó de la nada.
Me hice la idea de que Axel lo había matado para tener el camino libre con Melina. Todo lo que vocifero lo hizo desde el dolor y la rabia que estaba haciendo estragos en él. Las dos únicas personas que sabíamos la vida de abuso que llevo Melina a manos del narcisista de Ander éramos nosotros. Por eso no creí que ella quisiera volver con él.
El ladrido de mörder me hizo volver a la realidad. Ayudé a Melina a ponerse de pie no dejaba de llorar y teníamos que irnos de aquí antes de terminar consumidas por las llamas.
—M-me odia... —su llanto le dificultaba poder hablar con claridad.
—Hay que irnos bebé. Pero sin alejarte de mi. —le ordené a mörder.
Aproveche que las personas estaban afanadas en querer ayudar con los heridos que ni se percataron de mi pecho salpicado de sangre. Pudimos llegar al estacionamiento y la tranquilidad del pueblo fue sustituida por el bullicio de las personas y las sirenas de la ambulancia junto con las de los bomberos.
Arranqué acelerando para dejar atrás lo que iba a quedar del lindo pueblo de Quincy. En una parte estaba tranquila que ellos se fueran con Axel pero la otra me decía que fue mala idea ya que los dos como consejeros eran una basura.
Tendría que ayudarlos a arreglar sus indiferencias. Mi amigo está dolido pero no la odia como ella cree.
Estacione frente a mi casa y Melina bajo del auto para entrar apresurada a la casa. No me bajé del auto me quedé unos cortos minutos lleve mis manos al volante y grité con frustración.