Capítulo 24.

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Dudas resueltas

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Dudas resueltas.

Seriamente estaba decidida a hacer de cuenta y caso, que ya no existían para mí. Sin embargo cuando cerraba los ojos y trataba de dormir no podía parar de pensar en ellos. En los besos de Dean y la seguridad que me daba al estar en sus brazos, y en Jaxon en ese maldito hoyuelo cuando sonreía, pero más ese par de ojos azules que eran un mar único para mí.

Clave mis uñas en la almohada y maldije molesta, porque lo último que deseaba era pensar en ellos. Siendo sincera se me estaba haciendo imposible y más cuando la imagen de ellos estaba clavada en mi mente, y el olor de sus perfumes estaban penetrados en mis almohadas y sábanas.

Cada que dormía soñaba con ellos, pero luego ese sueño era reemplazado por los recuerdos de mi infancia. Todas las madrugadas me despertaba repleta de sudor y con un dolor punzante en la cabeza, últimamente sentía que me faltaba algo más y en mis sueños se escuchaba la voz de un niño lejano.

Estaba segura que no eran ellos, la voz que se repetía en mis sueños me daba una añoranza y no lograba entender.

Solté un suspiro y recordé que hace una semana atrás me hice prometer que no lo diría, pero sería tonto de mi parte no aceptarlo.

Desde que ellos se fueron no he podido conciliar el sueño.

Ya lleva un mes sin poder dormir bien y trataba de ocultar el genio de los mil demonios que he cargado. Me puse de pie, solté el nudo de la toalla y me vestí con un vestido rojo manga larga, me llegaba a la mitad de los muslos y lo combiné con unas botas negras hasta la rodilla. Tuve que maquillarme para ocultar las horribles ojeras que tenía últimamente y mi rostro pálido.

Bajé las escaleras para reunirme con Melina en la sala ya que nos iríamos juntas a la universidad. Lo único bueno era que hoy era nuestro último día, ya que mañana empezaban las vacaciones y la dichosa graduación sería la tercera semana de septiembre.

—¿Y bien? —le pregunté, al verla tan sumergida en su teléfono.

—Encontré una de las mejores tiendas. —comenta—.¿Podríamos ver opciones de vestidos?

—No iré a la ridícula graduación.

Apartó enseguida sus ojos marrones de su teléfono para verme con las cejas fruncidas.—Es una broma, y espero que lo sea. —habla apresurada—.Ya nos habíamos puesto de acuerdo...

—Cambié de parecer. —fue lo único que le dije y me giré hacia la puerta.

—¿Es por ellos, cierto? —indago.

Kaela [Proceso]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora