¿Que pasaría si una chica con ansías derramar sangre se reencuentra con dos chicos extremadamente locos?
Sus caminos se cruzaron cuando eran niños, pero ellos no se recuerdan el destino los volverá a unir.
Ellos tres están locos con ansías de inicia...
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Reunión misteriosa.
Maratón 1/5.
Eran tan estúpidos que creían que me había largado de su casa, y que no estaba enterada que esa rubia iba a llegar. Lo más ridiculo fue que me suplicaba que no la matará porque estaba embarazada como si eso me iba impedir que no lo hiciera. Con ayuda de Melina que se quedó vigilando hasta que se fueran, aproveché para entrar y dejarles mi regalito. Obvio que les iba a gustar fue un detalle muy lindo.
Luego de eso volvimos a casa y me tuve que cambiar de ropa la sangre de esa rubia tenía un mal olor. Y ahora me encontraba con un vestido de verano color rojo con estampado floral, de tirantes finos y con una abertura desde mi muslo izquierdo era largo y me llegaba un poco más abajo de la rodilla y con mis sandalias cafés.
Ahora si me sentía fresca, baje a la sala mientras me limaba mis uñas y levanté mi mirada para toparme con los ojos grises acusadores de Axel. Tenía esa sospecha de que me ocultaba algo más.
—¿Que te pasa?
Niega con la cabeza y se pasa la mano por su cabello.
—Nada. Solo ten cuidado Kaela con lo que estás haciendo. —sus palabras me dejan con esa espina de duda.
Pero acorta el espacio entre los dos, me toma del brazo para abrazarme con fuerza. Este abrazo es diferente a los anteriores es como si me quisiera decir mucho, pero a la vez no.
—Te quiero Kaela, eres como mi hermana. —dice, toma mi rostro con sus manos y me da un beso en la frente—.Las cuidaré hasta el final.
Lo último hace que se forme un nudo en mi garganta. Sacudo la cabeza apartando esa idea loca, si los pierdo a ellos dos no sabría que haría.
—No soy decirlo mucho Axel. Pero los quiero, así que deja de sonar como si pasará algo.
Sonrió y rueda los ojos.
—Mis dos amores tan lindos. —chillo Melina lanzándose encima de nosotros.
Me ríe y me aleje de ellos.
—Ire a la librería, ya que encargué dos libros. —les aviso—.Crees que tú hermano se encuentre en su departamento.
—Me imagino que sí.
Asiento.
—Me pueden hacer un favor pequeño. —les hago un genuino puchero—.Traiganme a esos dos.
—No.
—¿Porque?
—Se te olvida, la última vez que dijiste ve por Dean. Me traumo.