Capítulo 26.

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Planes Peligrosos

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Planes Peligrosos.

Los golpes de mi madre ya no me dolían, ya no lloraba, ni suplicaba para que esos hombres no me lastimaran. Pero siempre me encerraba y ya llevaba dos semanas en este cuarto sucio, tenía mucha hambre y sed.

Según ella no me dejaría salir hasta que le pidiera perdón a la maldita de mi hermana, pero no lo haría porque de verdad quería matarla. Pensé que al ahogarla en la bañera ella moriría pero fallé otra vez más, como siempre mi madre llegaba a tiempo.

Esas voces en mi cabeza me repetían que en el tercer intento no fallaría.

Bajé mi cabeza para ver los moretones en mis rodillas y aún no quería quitarme la curita roja que tenía en mi brazo, él siempre curaba cada uno de los golpes que recibía día tras día.

Ya era de noche lo sabía por la pequeña abertura de las tablas en la ventana, apoyé mi cabeza en mis rodillas tenía que dormir para no pensar en la comida, escuché pasos y la voz de mi madre gritar desde la sala pero no me moví y cerré los ojos ya conocía la rutina de todos los días.

La puerta fue abierta despacio y enterré mi cabeza entre mis piernas, intenté hacerme la dormida pero el olor de ese perfume me hizo ponerme de pie, no lograba ver a nadie en este cuarto era completa oscuridad.

—Cierra los ojos. —me dijo su voz era suave, pero la voz del otro niño era más fría.

Ese juego no me gusta. —me quejé y miré hacía todos los lados tratando de hallarlos.

Eres una niña fastidiosa. —soltó enojado.

No la molestes. —me defendió—.Si no cierras los ojos, no te daré lo que traje.

Esta bien. refunfuñe y cerré mis ojos.

Escuché sus pasos acercándose y su mano un poco más grande que la mía, me hizo sentarme en el suelo y sus dedos apartaron el cabello de mi cara, para luego tocar con cuidado mi mejilla.

Mi dulce Karrie. —me dice.

Ya no duelen. —le dije con una pequeña sonrisa.

Cada vez que ellos venían a visitarme siempre me pedían cerrar los ojos, no me dejaban conocer sus rostros y lo único que sabía que ellos dos eran amigos pero sus voces casi se escuchaban iguales.

Detrás sentí la cercanía de su amigo que inclinó su cuerpo respirando mi olor cada que tenía la oportunidad hacía lo mismo.

Somos tú sombra. —me dijo y no logré entender—.Dondé tú estés, nosotros estaremos.

Me desperté sobresaltada al sentir ese sueño tan real y el sentimiento de vacío se apoderó de mí. Llevé mi mano a la parte trasera de mi cabeza, donde el dolor punzante se volvió más intenso y me encontraba tan absorta en los pequeños flashback del sueño.

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⏰ Última actualización: Apr 23, 2025 ⏰

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