¿Que pasaría si una chica con ansías derramar sangre se reencuentra con dos chicos extremadamente locos?
Sus caminos se cruzaron cuando eran niños, pero ellos no se recuerdan el destino los volverá a unir.
Ellos tres están locos con ansías de inicia...
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Cumpliendo la primera fantasía.
Si fuera por mí seguiría durmiendo todo el maldito día. Pero la ruidosa música que se escuchaba me estaba empeorando la resaca, y no solo eso me había despertado también las lamidas que sentía por mi cara.
Abrí un ojo y me encontré con Mörder tenía su hocico cerca de mi cara y lo aparté, no funcionó porque creyó que iba a jugar con él y se me vino encima. Me puse de pie y fue una mala idea, me dio un mareó y tuve que sostenerme la cabeza.
Caminé hacia el baño y veo mi reflejo por el espejo, tengo baba del perro por toda la cara. Me quité la ropa y entré a la ducha, tomé el jabón y lave bien mi cara para luego tallar mi cuerpo, cuando iba agarrar el champú habían tres y no me iba a quedar a elegir el que mejor olor tenía, opté por agarrar cualquiera y este tenía un olor a miel.
Después de unos quince minutos, tire una de las toallas, me la coloqué alrededor de la cintura, cepillé mis dientes y regresé a la habitación.
En el clóset me visto con una playera gris, un vaquero negro y mi chaqueta de cuero. Pase las manos por mi cabello para alborotar mis mechones que caen en mi frente y de último mi perfume.
Bajé al primer piso y la música ya había bajado un poco el volumen. Me quedé al final de las escaleras al ver a Kaela en pijama teniendo una plática con Axel.
Volvió a usar el flequillo y eso trajo un dejavú cuando la vi por primera vez en la estación de policía.
Pensé que era alguna alucinación de tanto alcohol que ingerir.
Me centré en observar a ambos, si no supiera que era su mejor amigo está escena me provocaría celos y él ya estaría muerto. La forma de cómo ellos se miraban no parecía solamente de una amistad de hace poco, me surgió esa espina como si se conocieran de antes.
Poseía una mirada verde esmeralda que reflejaba una tarde en un campo, y el tono de sus ojos cambiaba a un tono oscuro cuando se enojaba, pero ahorita no estaba ni uno, ni lo otro. Tenía esa mirada que solo sus mejores amigos eran dignos de recibir por parte de ella.
Carraspeo y el momento se rompe, pero aún así él no deja de abrazarla y ella intenta alejarse pero fracasa ya que la aprieta con más fuerza.
—¡Pendejo! Me dejaras sin aire. —le dice y él se ríe, rompiendo al fin el abrazo.
—¿Interrumpo algo? —dije repitiendo la misma frase que solía decirle a Jaxon.
—Si.
—Oh. Que lástima. —murmuré.
—¿Quién me va a comprar una nueva camioneta? —pregunta.