9. Aquel día de Verdades.

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Mientras James y Aiden exploraban el castillo, se toparon con las habitaciones de la servidumbre. Las habitaciones, aunque humildes, tenían un aire de dignidad y trabajo arduo. Las camas estaban bien hechas, y había pequeños toques personales que hablaban de las vidas de quienes habían vivido allí: fotografías enmarcadas, libros desgastados por el uso y alguna que otra prenda de ropa olvidada.

Aiden, explorando una de las habitaciones, encontró una pequeña muñeca de trapo metida debajo de una almohada. -Me pregunto cuántas historias guardan estos objetos - dijo, reflexionando sobre la vida de la persona que había habitado esa habitación.

James asintió, su mirada recorriendo el espacio. -Es asombroso pensar en cuántas vidas han pasado por aquí. Todas con sus propias historias y sueños.-

Dejando las habitaciones atrás, continuaron su exploración hasta llegar a una gran biblioteca. Los estantes de madera se alzaban hasta el techo, llenos de volúmenes antiguos y pergaminos polvorientos. James, con curiosidad, empezó a examinar algunos de los volúmenes, mientras Aiden miraba alrededor, maravillado por la cantidad de conocimiento contenido en ese lugar.

En un rincón de la biblioteca, encontraron un viejo diario, su cuero desgastado por el tiempo. Aiden lo tomó con cuidado y comenzó a leer en voz alta algunas de las entradas. -Parece que pertenecía a uno de los antiguos sirvientes del castillo. Habla de los desafíos y alegrías de su vida aquí.-

James escuchaba con atención, fascinado por las historias del pasado. -Es increíble cómo estos libros pueden conectar el presente con el pasado. Podemos aprender tanto de ellos.

A medida que avanzaban, una extraña sensación de conexión empezó a formarse entre James y Aiden. Aiden, con una expresión de gratitud, dijo. -Gracias por estar aquí conmigo, James. No sé si habría podido hacer esto solo.-

James sonrió y le dio un suave golpe en el hombro. -Siempre estaré aquí para ti, Aiden. No importa lo que pase.-

Con esta nueva cercanía, James y Aiden continuaron su exploración, encontrando pequeños tesoros y revelaciones en cada rincón del castillo.

Mientras James y Aiden exploraban la biblioteca, Aiden estaba absorto examinando un antiguo globo terráqueo, girándolo lentamente con fascinación. James observaba en silencio, sintiendo la creciente conexión entre ellos.

Decidió dar el paso y se acercó a Aiden. -Aiden, hay algo que necesito decirte. Me importas mucho más de lo que puedo expresar con palabras.-

Aiden dejó de girar el globo y lo miró, su rostro reflejando una mezcla de tristeza y confusión. -James, no podemos estar juntos. Hay cosas de mi pasado que no entiendes... cosas que podrían cambiar todo.-

James, sin dar marcha atrás, comenzó a cantar suavemente:

🎵"Sé que te quiero, no es algo que quiera ocultar, Sé que me quieres, no digas que no podrá pasar."🎵

Se acercó un poco más, intentando tomar la mano de Aiden, pero él la apartó con suavidad.

Aiden suspiró, su voz llena de conflicto interno. -No es tan simple, James. Hay cosas de mí que aún no sabes, cosas que podrían asustarte.

🎵"Dices que escrito no está, pero por ello el destino te aleja más de mí, Dentro en mi corazón estás y no dejaré que nadie te saque de ahí."🎵

Aiden intentó concentrarse en un viejo libro para evitar la mirada de James, pero sus palabras resonaban profundamente en su corazón. A medida que James avanzaba otro paso, Aiden se movía nerviosamente de un rincón a otro, buscando una distracción.

Aquel DíaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora