14. Aquel día de Misterios

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Tom caminaba por el castillo Rumbo a su habitación de bebe. Habían trabajado arduamente en arreglarlo y ya casi todo estaba listo, pero decidió quedarse en su habitación de la servidumbre. Aún se sentía como un invitado, intentando procesar las palabras de Jake tras el funeral. Aunque su reacción no fue la mejor, al menos esta vez no lo mordió ni salió huyendo.

Mientras recorría los pasillos, recordaba cómo Jake le pidió hablar a solas. Jake lo llevó a un rincón apartado del jardín, lejos del bullicio de los demás.

-Tom, necesito contarte algo,- dijo Jake, con una seriedad inusual en su rostro. -Sé lo que pasó en la rebelión.-

Tom lo miró con curiosidad y preocupación. -¿A qué te refieres?-

Jake respiró hondo antes de continuar. -Quiero que sepas la verdad sobre mi padre, Lord Hamilton, y su papel en la rebelión. Fue él quien inició todo, engañando a los señores feudales con el secuestro falso de mi hermana Teresa para obtener el poder del Pozo de Lázaro y salvar a mi madre.-

La revelación cayó como un balde de agua fría sobre Tom. Sentía una mezcla de confusión y enojo. -No sé qué decir o hacer,- respondió finalmente, con la voz temblorosa.

Jake lo miró con comprensión. -No espero que lo entiendas de inmediato, pero pensé que necesitabas saber la verdad. Necesitas conocer la verdadera historia detrás de todo esto.-

Tom asintió lentamente, tratando de asimilar la información. La verdad sobre la rebelión y el papel de Lord Hamilton pesaban sobre él como una losa. No sabía cómo procesarlo, pero no quería lastimar a Jake haciéndolo sentir culpable de algún modo.

Caminaba por los pasillos, perdido en sus pensamientos. Al llegar a un espejo, se detuvo y se miró, vestido con el traje que había usado para el funeral. Ese no era él. La visión en el espejo le resultaba ajena y distante. Abruptamente, empezó a despojarse de la molesta ropa hasta quedar solo con unos pantalones rasgados.

Caminando acelerado, se dirigió a su habitación. Sabía exactamente lo que buscaba. Al encontrar la piel de lobo, la tomó en sus manos y, al ponérsela sobre los hombros, sintió cómo la familiaridad y la comodidad volvían a su ser. Ahora se sentía como el mismo Tom de siempre.

Volvió al grupo que aún compartía junto al fuego, con su piel de lobo sobre los hombros. Había una determinación en su mirada que no se podía ignorar.

-Quiero saber por qué,- dijo, rompiendo el silencio. Jake, un poco sorprendido, no entendía a qué se refería.

-¿Por qué qué?- preguntó Jake, confuso.

-Si algo como el Pozo de Lázaro existe,- continuó Tom, -quiero saber por qué mi familia no dejó a Lord Hamilton usarlo. Vamos a buscarlo ahora.-

James, percibiendo la agitación en Tom, intervino con calma. -Está bien, Tom, pero cálmate un poco. Primero, el fuego debe consumirse completamente. Debes decidir qué hacer con las cenizas de tu madre.-

El chico lobo se calmó, respiró hondo y dijo: -La verdad, no sé.-

-Eso es típico de ti,- dijo Aiden con una sonrisa. -Puedes esparcirlas o guardarlas en una urna.-

Tom, todavía inseguro, preguntó las opiniones de los demás. Hunter fue el primero en responder. -Creo que deberías guardarlas. Podríamos buscar una pintura de ella para acompañarla. Así tendrías un confidente al que hablarle.-

Tom no entendía del todo a qué se refería, pero aceptó.

Mientras el fuego consumía la pira funeraria, Hunter tenia su mirada perdida en las llamas. Tom, Jake, Ally, Aiden y James lo miraban con atención, percibiendo que había algo que quería compartir.

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⏰ Última actualización: Dec 01, 2024 ⏰

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