Capitulo 1

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Todo tiene un comienzo.

Valencia/ Venezuela.

Alissa Evans.

Camino por las calles repletas de personas mientras el sonido de las pisadas contra el asfalto, la música y las luces brillan por doquier me acompañan.

Todo hasta darme cuenta que ya anocheció y recuerdo que hoy tenía uno de los compromisos más importantes de mi día.

«Excelente Alissa».

No es la primera vez que me sucede algo como esto así que sin poder hacer mucho apresuró el paso maldiciendo por mi descuido.

Mi madre fue muy clara al querer que estuviera con ella desde temprano y prometí que lo haría.

Pero no lo cumplí.

Llevo dos horas de retraso y como dije, no es la primera vez que voy tarde a uno de sus eventos pero creo que será la última.

Al llegar corro directo a mí habitación y abro la puerta para empezar a buscar la ropa.

Tomo un vestido de color vino mientras vislumbró que zapatos usar, no corresponde a la ocasión pero es muy fácil de poner, doy un vistazo al reloj y con mas prisa corro a la ducha.

(...)

Con un suspiro empiezo a caminar y sin poder evitarlo me deslumbró con cada cosa que veo cuando llego al salón.

Las personas lucen espléndidas, los vestidos brillantes, largos y seguramente costosos, los trajes de colores oscuros, la ambientación del lugar, la música.

Todo esta más que perfecto.

La melodía es tranquila y mantiene un ritmo constante que relaja el ambiente, en todo el salón solo se oyen risas y el lugar está repleto de personas.

Todo excelente hasta que veo quien camina a mi dirección.

—¿Alissa? —me mira.

«Se amable, y sonríe»

—Meredith.

—Tanto tiempo querida. —deja un beso en mi mejilla—. Te ves FA-BU-LO-SA.

Con una sonrisa exagerada me mira y contengo la arcada de vómito que se avecina por mi garganta, su tono de voz es tan desagradable que me da náuseas solo con oírla decir mi nombre.

—Tu igual. —sonrió.

Con una satisfacción notoria asiente mientras clava sus ojos sobre los míos no sin antes pasearlos por mi cuerpo mientras una mueca de desagradó se apodera de su rostro.

«Disimular no es lo suyo»

Sabiendo lo que hace vuelco los ojos con ganas de irme, me harta que este juzgando me con la mirada.

—Lo se querida... —mofa.

Me trago los insultos que llegan a mi mente y empuñó mis manos para no golpearla.

«Loca»

Miro a todos lados buscando a mi madre pero su carraspeó me recuerda que sigue allí, así que con una sonrisa en mis labios la miro y me devuelve el gesto pero con una hipocresía palpable.

—Debo irme. —le hago saber.

Cruza sus brazos mientras asiente y solo se aparta para que así yo pueda pasar.

El Legado De La Mafia Donde viven las historias. Descúbrelo ahora