Poco a poco la cantidad de papeles arrugados y destrozados comenzó a crecer, pasando de un pequeño montículo a ser una gran montaña que ya no encontró cabida en el pequeño cesto de su habitación.
Las horas nocturnas pasaron con fluidez, ya era más de media noche y ella aún estaba despierta, para su suerte la pequeña lei lei tenía el sueño pesado.
Tomaba su cabeza entre sus zarpas una y otra vez tratando de pensar en cómo redactar correctamente aquel escrito, no es que ella fuera ignorante en la materia de escritura y redacción, de hecho era uno de sus mayores atributos, ella era la que escribía los informes de las misiones y todo tipo de archivo necesario.
Sin embargo esa era la gran diferencia y el enorme desafío que ahora enfrentaba, jamás optó por escribir algo lleno de informalidad y de cierto modo, algo personal.
"Yo jamás e escrito algo así, nunca lo necesité, ni siquiera tengo un estúpido diario como el que tiene víbora"
Pensaba sin parar, comenzaba escribiendo algo cómo "querido Po o Panda", y de inmediato era rayado aquel escrito, la tinta se agotó al igual que el papel, trató de conciliar el sueño una vez más sin éxito, fué entonces que decidió salir a meditar, cuál fué su enorme sorpresa que también su amiga reptil se encontraba con las mismas intenciones.
Ambas se observaron la una a la otra, la mirada de víbora pasó de sorpresa a una tierna sonrisa en un instante.
- ¿Problemas de sueño? -, preguntó la reptil un tanto divertida.
- Algo así -, se limitó a responder con cierto fastidio.
Víbora solo le sonrió en respuesta.
- ¿Y tú? -, le preguntó tigresa un tanto curiosa.
Víbora solo desvío los ojos un tanto divertida y a la vez nerviosa, actitud que solo desconcertó aún más a la felina.
- Digamos que... Alguien no me dejó dormir con sus "quejas" y "penas", por no poder escribir una carta para cierto panda-, respondió la reptil tratando de contener una carcajada para no despertar a los demás.
La vergüenza y pena de inmediato arribaron al rostro de tigresa, su pelaje más carmín que de costumbre acompañado de una enorme expansión en sus párpados.
- Yo... Lo siento -, se disculpó en un murmullo.
La reptil sólo negó con una gran sonrisa, girando su cabeza de un lado a otro.
- Ven, acompáñame ¿Quieres? -, le invitó reptando hacía la cocina.
La felina le siguió en silencio, no sin antes darle un último vistazo a la pequeña lei lei, quien dormía plácidamente.
Una vez en la cocina tigresa puso un poco de té mientras víbora colocaba el frasco de galletas de cierto primate en el centro de la mesa.
Ambas tomaron asiento una frente a otra, víbora le miraba ansiosa y expectante, tigresa por su lado buscaba evitar el contacto visual con su amiga reptil.
- ¿Y bien?, ¿Me dirás o tendré que hacer un interrogatorio? -, le dijo la reptil con una enorme sonrisa y mejillas rosadas.
- ¿A qué te refieres? -, preguntó ella fingiendo ignorancia.
- ¡Vamos!, No te hagas -, le acusó divertida.
- Bien, pero no le digas a nadie, ¿De acuerdo? -, le respondió resignada.
- ¡Sí! -, chilló la reptil con actitud triunfal.
- ¡No grites!, No quiero que alguien se despierte -, le suplicó la felina.
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Volver.....
FanfictionSimplemente no puedo dejarla ir, las cosas no funcionan así, han pasado ya 5 años desde mi partida, en un principio quise olvidarla, intente no pensar en ella, pero simplemente no pude, no pude separarme de ella, de sus caricias, sus besos, su voz...
