Labios que callan corazón que ama

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Poco les importó el que dirán, entraron decididos a aquella taberna en las afueras del valle, ambos tomados de las manos como un par de chiquillos a punto de cometer una travesura, no le tomaron importancia a las diferentes miradas que se posaban sobre ellos, algunas llenas de sorpresa o asombro, otras un tanto burlonas.

Quizá después de todo no les veían tan fijamente por su posible identidad, quizá les veían por la enorme diferencia que había entre ambos, era cierto que las parejas interespecies eran cada vez más comunes con el paso de los años, sin embargo no era algo que se solía ver con regularidad en ciertos poblados, eso era un poco más común en las grandes ciudades como Gongem dónde el gran número de especies conviviendo diariamente haría más probable el surgimiento de parejas de ese tipo.

Poco les importó, después de todo la noche era suya y de nadie más.

Tigresa fue la que le guió hasta ese lugar, Po se dejó llevar cómo si fuera un cachorro siguiendo el rumbo de su madre.

Caminaron juntos aún tomados de las manos hasta una de las mesas más alejadas y ocultas de aquel establecimiento, el lugar olía a tabaco y alcohol, un conjunto musical tocaba algunas melodías para todos los presentes, la iluminación era poca, pequeños faroles de papel se levantaban sobre las paredes de aquel establecimiento generando un ambiente obscuro pero a la vez cálido.

- ¿Ya has venido aquí antes? -, no pudo evitar preguntar nervioso.

La felina sólo rió en respuesta, causándole mayor ansiedad y duda.

- Quizás -, se limitó a responder tomando asiento nuevamente sobre las caderas del oso.

Sus rostros quedaron frente a frente, conectando de inmediato sus miradas la una con la otra.

El choque de sus respiraciones y alientos pintó el rostro blanco del panda a un tono bermellón.

- Quiero saber -, le exigió, recordando la pregunta.

Tigresa sólo se encogió de hombros con actitud risueña, sin previo aviso sus labios se conectaron nuevamente con los del panda comenzando una nueva sesión de pasionales besos, ella tomó el control y ritmo, dando pequeños mordiscos a los labios del oso exigiéndole una respuesta.

Poco pudo hacer ante los encantos de su amada, sin embargo no podía negar que la falta de una respuesta a aquella pregunta le inquietaba un poco.

¿Acaso ella había venido a este sitio antes?

Todo apuntaba a que sí, si fuera ese el caso...

¿Con quién?

Las manos del panda comenzaron a navegar y abrirse paso por la espalda de la felina, apegando aún más sus cuerpos, sus manos fueron bajando poco a poco hasta posarse sobre las caderas de la felina quien no pudo evitar soltar un pequeño gemido al sentir aquel agarre tenso y brusco.

La simple idea de tigresa en brazos de otro le causaba náuseas pero sobretodo malestar y molestia, ¿Estaba celoso?, por supuesto que sí, sin embargo no es cómo si pudiera reclamarle algo sin estar totalmente seguro, finalmente le había logrado perdonar y además todo indicaba que está noche tendría el premio mayor, simplemente disfrutaría el momento, las preguntas vendrían después.

Los labios de la felina le atacaban sin piedad, finalizando cada movimiento con pequeños mordiscos incitando a qué le respondiera.

Poco pudo resistir ese exquisito tacto, sus manos aún se encontraban sujetas con gran fuerza y presión en sus caderas de la felina, poco a poco quiso buscar mayor contacto a la parte baja de su cadera, buscando más precisamente sus glúteos y rabo de la felina, sin embargo sus manos se mantuvieron en el aire, no sabía si debía aunque por dentro se muriera de ganas.

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