En un lugar oscuro.
—Mocosa, ¿ya te sientes mejor? —preguntó Kurama mientras observaba a Hinata, quien estaba recostada en la alcantarilla frente a la reja.
Hinata solo se cubrió la cara mientras tomaba aire.
—Lo siento... Fui muy mediocre... —contestó ella sin poder mirar a la cara al bijū.
Kurama solo suspiró mientras la miraba.
—Ya deja de culparte. Salieron con vida, eso es lo importante —declaró el zorro.
Hinata, por su parte, se sentó mientras juntaba sus manos.
—Pensé que perdería el control... De no ser por el sacrificio de Neji y los demás, los tres habríamos caído por mi culpa... —contestó ella dejando ver su frustración—. De haber sido por mí sola... Hace mucho habríamos perdido...
Kurama frunció el ceño.
Ante la vista de ambos, una sombra empezó a formarse.
Los dos retrocedieron.
Entonces, la sombra tomó forma. Era una mujer idéntica a Hinata... pero sus ojos eran completamente oscuros. Su aura y aspecto eran macabramente siniestros.
—Ay, Hina... ¿Sí que lo estás pasando muy mal, eh? Deberías dejar de acomplejarte por lo que no puedes cambiar y mejor acabar con todo —declaró la figura.
Kurama solo gruñó.
—Piérdete, maldición —contestó el zorro.
Ya habían pasado cuatro años. Al principio, el Kyūbi no era capaz de escuchar la voz de aquella cosa; solo podía ver cómo Hinata terminaba discutiendo sola o parecía molesta con alguien.
Pero, a medida que el tiempo pasaba, Kurama empezó a ser capaz de verla: una figura oscura que representaba la oscuridad en el corazón de Hinata.
La maldición del Youringan... que comenzó como una voz que solo Hinata escuchaba y evolucionó hasta el grado de ser visible y tener una forma espiritual.
—Jejeje... Oye, zorrito, ¿en serio no quieres salir de ahí? Imagina lo divertido que sería si nosotros dos nos juntamos —burló la oscuridad.
El Kyūbi solo gruñó.
Hinata, por su parte, retrocedió sin quitarle la mirada de encima.
—Ya déjame en paz... No pienso seguirte el juego —contestó Hinata—. Ya me hiciste pasarlo mal hace un momento, no me vas a molestar ahora.
La oscuridad solo rió mientras se sentaba en el suelo.
—Lo sabes muy bien, Hinata. Estás cansada de pelear pretendiendo que puedes salvar a todos. Quieres mandar todo a la mierda y simplemente dejar de sentir dolor —declaró la voz.
—¡Ya cállate!
—Jajaja... Niegalo todo lo que quieras, pero lo sabes mejor que nadie. Solo quieres matar... torturar, desollar... Luego comer de la carne de tus víctimas. Son presas, solo eso son. Qué terrible es ser una bestia que pretende ser una persona —burló la maldición mientras dejaba ver sus garras y colmillos—. Somos bestias... Eso somos... Y eso también va para ti, Kurama-chan.
El zorro solo gruñó. Cada día la soportaba menos. De alguna forma, algo de los propios miedos de Kurama se expresaban en aquella oscuridad.
¿O era por el hecho de que Hinata y él compartían el mismo miedo e inseguridad de ser armas y monstruos?

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The lost
FanfictionEstá historia es la continuación de fugitivos... han pasado 4 años desde los eventos de la historia anterior, el mundo ya no es lo que solía ser, las personas tienen miedo, el enemigo es cada vez peor, pero nadie puede hacer nada... Finalmente, lueg...