HOLA, porfa voten y comenten mucho para que siga actualizando, gracias por el apoyo 💚
♡♡
Si las miradas mataran Enzo y Julian estarían en el subsuelo, seguramente todavía mirándose para ver quien pierde.
— Yo también estoy protegiendo a mi hijo — bufó con molestia — Alfa estúpido... — se cruzó de brazos
Todos habían quedado estupefactos, el omega no era común que diga tales comentarios, solo cuando algo lo había enojar mucho.
Enzo alzó las cejas y respondió con otro bufido. Una sonrisa socarrona formándose en el rostro.
— ¿Como me llamaste? — dio un paso al frente
— Al-fa Es-tu-pi-do
Se acercó pero no mucho
— Estuviste casado con este alfa, omega
Julian se sonrojo y tosió para retomar el tema
— Valentin puede tener amigos — argumentó
Valentin solo miro para otro lado.
Obvio, amigos.
Enzo frunció el ceño. Vamos, el sabía que Agustín no era solo un amigo, solo mirándolo supone que quiere a su hijo de omega.
— Puede tener sus propios amigos, Agustín es mi amigo — tomó la palabra Leandro detrás de su padre
Paulo abrió los ojos y miró a los otros omegas buscando una respuesta, al ver que estos no contestaban habló él.
— Preguntemosle a Agustín entonces
Alzó las cejas con superioridad. Obvio que iba a pelear a su alfa sólo porque estaba enojado por otro tema. Leandro lo miró sin entender porque estaba haciendo todo esto.
Todos dirigieron su mirada al chico que tosió un poco para tomar fuerzas, mientras un calor incómodo se acumulaba en su pecho. Sabía que tenía que decir algo rápido, pero el peso de la situación lo tenía paralizado.
— No somos... amigos ni nada de eso — soltó finalmente, con una voz tensa, mirando al suelo — Sólo... hablamos de casualidad. No es para tanto.
El silencio que siguió fue abrumador. Valentín, que hasta ese momento había estado mirando hacia otro lado, giró bruscamente hacia Agustín, con una expresión que pasó de incredulidad a algo más difícil de descifrar: una mezcla de molestia y dolor.
Antes de que pudiera decir algo el omega se dio media vuelta y empezó a subir las escaleras con pasos apresurados, su remera ancha ondeando con cada movimiento.
— ¿Ves lo que logras Enzo? — dijo tocandlse la sien Julian
Recordando y sin saber porqur todavía seguía en la casa de su ex alfa, vestido con su ropa y tan tranquilo si la situación no era para eso.
Tal vez y solo tal vez, esto lo hacía recordar un poquito al antes.
El silencio que quedó tras el portazo resonó como un eco en toda la casa. Todos los presentes parecían congelados en sus lugares, cada uno procesando lo sucedido de manera diferente. Julián suspiró profundamente, cruzándose de brazos mientras lanzaba una mirada de reproche a Enzo.
— En serio, no sé por qué sigo acá — murmuró para sí mismo, aunque lo suficientemente fuerte como para que todos lo escucharan. — Todo esto es un déjà vu constante...
Enzo frunció el ceño, pero esta vez no respondió de inmediato. Parecía estar buscando las palabras correctas, algo poco habitual en él.
Agustín, por su parte, se quedó plantado en el mismo lugar, sintiendo una incomodidad creciente. No sabía qué lo hacía sentir peor: la expresión dolida de Valentín o las miradas que todos le lanzaban ahora.
— Yo... no quise que... — empezó a decir, pero su voz murió en su garganta. Leandro lo miró de reojo, claramente molesto, mientras Paulo lo observaba con una mezcla de burla y curiosidad.
— Bueno, creo que está claro que los alfas a veces parece que se entrenan — comentó Paulo, rompiendo el silencio
— No te metas, Paulo — respondió Leandro con una voz baja, pero cargada de irritación.
Paulo simplemente se encogió de hombros, divertido y a su vez molesto, mientras retrocedía unos pasos hacia el sillón, cruzándose de brazos como si fuera un espectador más.
Julián lo ignoró, volviendo su atención a Enzo.
— Vos siempre hacés lo mismo. Creés que podés controlar todo, pero lo único que lográs es alejar a los demás. ¿Te suena familiar? — Su tono no era agresivo, pero sí firme, dejando claro que no iba a dejarlo pasar.
Enzo finalmente rompió el silencio, su voz baja y controlada, aunque sus ojos brillaban con algo de molestia.
— ¿Y vos qué querés que haga, Julián? ¿Que deje que cualquiera se acerque a nuestros hijos sin cuestionar nada? ¿Vos eras el que decía que los omegas son más vulnerables, o ya te olvidaste?
Julián se tensó por un momento, pero rápidamente recuperó la compostura.
— ¿Sabés qué? No es solo eso. Es que vos no confiás en ellos, Enzo. Nunca lo hiciste. Y así como vamos, tampoco vas a confiar nunca. — Su mirada se suavizó por un instante. — Por eso esto no funcionó, ¿te acordás? Porque no se trata solo de proteger, se trata de dejar que ellos elijan. Aunque se equivoquen. — Como yo ... — murmuró eso último más bajo pero con la intención de irritar al alfa
El ambiente quedó enrarecido una vez más, con las palabras de Julián flotando en el aire. Enzo apretó los labios, claramente molesto, pero no replicó.
Desde las escaleras, un ruido sutil indicó que alguien había estado escuchando. Agustín, en un acto reflejo, levantó la vista, encontrándose con la figura de Valentín, que ahora bajaba con pasos lentos. Su expresión era una mezcla de resignación y algo más que nadie supo descifrar de inmediato.
— No necesito que me defiendan — dijo el omega con voz firme, clavando los ojos en su padre y luego en Agustín. — Sé cuidarme solo. Y si no quieren entender eso, es problema de ustedes.
Valentín dirigió una última mirada hacia Agustín, quien sintió como si un nudo se formara en su estómago. Pero antes de que pudiera decir algo, Valentín se dio media vuelta y salió hacia el patio, dejando la puerta abierta detrás de él.
Julián suspiró, pasándose una mano por el cabello.
— Bien, Enzo, ahí tenés tu resultado. — Y sin decir más, fue tras su hijo.
Enzo se quedó en su lugar, inmóvil. Mientras tanto, Leandro miró a Agustín con una expresión que no era de pura simpatía.
Paulo soltó un suspiro exagerado y se dejó caer en el sillón.
— Dios, que lío — Leandro negó con la cabeza antes de seguir a su hermano hacia el patio — Y con vos voy a hablar más tarde — señaló al omega en el sillón
El omega al ver que no quesba nadie en la casa suspiró y miró a su costado, Agustín estaba como si hubiera visto un fantasma, con la mirada perdida.
— Tranquilo — habló acercandose al alfa —— Esta familia es así casi siempre — comentó con una risita, haciendo un gesto amplio con las manos, como si intentara abarcar todo el caos que acababa de presenciar.
Agustín intentó responder, pero solo logró abrir y cerrar la boca, como si las palabras se negaran a salir. Paulo, divertido, se inclinó un poco hacia él.
— Sí, están medios chiflados, no lo voy a negar — continuó, con un brillo travieso en los ojos. — Pero, ¿sabés qué? Así como los ves, son la familia más linda con la que pude convivir.
Por un momento, sus ojos brillaron con una emoción más profunda, y su sonrisa se desdibujó apenas, dejando entrever una tristeza que parecía venir de muy lejos, de algunas cosas (o mejor dicho personas) que ya no estaban con él, o bueno, que evitaba.
Agustín lo notó, y aunque no sabía exactamente qué decir, su instinto fue actuar. Con movimientos torpes, se inclinó hacia el omega y lo rodeó con un brazo, en un abrazo que no era del todo firme, pero transmitía apoyo.
Paulo miró para arriba mirando al alfa y sonriendole, este un poco incómodo le dio unas palmadas mostrando apoyo, por lo Paulo rió, le daba risa que ese alfa sea el que halla creado todo ese conflicto.
ESTÁS LEYENDO
𝐃𝐢𝐬𝐭𝐚𝐧𝐜𝐞 𝐁𝐞𝐭𝐰𝐞𝐞𝐧 𝐓𝐰𝐨 ; 𝑬𝒏𝒛𝒖𝒍𝒊𝒂𝒏
Fanfictionjuli y enzo son unos hermosos padres de tres pibes, solo hay un problema, están divorciados 𝐀𝐝𝐯𝐞𝐫𝐭𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚𝐬 :: ఌ︎ ᴇɴᴢᴜʟɪᴀɴ ఌ︎ ᴏᴍᴇɢᴀᴠᴇʀsᴇ ఌ︎ sᴇᴘᴀʀᴀᴄɪᴏɴ ఌ︎ᴘʀᴏʙᴀʙʟᴇᴍᴇɴᴛᴇ ᴍᴇɴᴄɪᴏɴ ᴅᴇ ᴏᴛʀᴀs ᴘᴀʀᴇᴊᴀs
