Veintiunavo capítulo (Caín)
Cuando acabé de ducharme, envolví mi cintura con una toalla y fui a mi habitación para coger la ropa. Cuando entré, vi que Lexa no estaba. Así que cogí mi móvil, que estaba encima de la mesita, para llamarla.
Cuando lo encendí, apareció un mensaje de Lexa en la pantalla:
"Voy a la tienda 24h para comprar el desayuno, no tardaré en volver."
Bloquee la pantalla y dejé mi móvil de nuevo sobre la mesita. Después, fui al armario y saqué un chándal blanco.
Mientras me vestía, no podía parar de pensar en Lexa. En lo guapa que estaba siempre, pero más cuando dormía. Mirarla me daba paz. Cuando se quedó dormida en mi pecho, no quise moverme ni un milímetro para que ella siguiera allí. Tenerla en mis brazos me hacía sentir bien. Me hacía sentir que no me faltaba nada. Cuando acabó la película, la cogí en brazos con cuidado y la llevé a la cama. Tenía una cara tan bonita que parecía un ángel. Nunca había visto una mujer tan guapa y tan sexy como ella.
También pensaba en cómo había golpeado a esos hombres para defenderme sin pensárselo dos veces, en cómo había sujetado el palo de metal entre sus pequeñas maños y había impactado con él en sus cabezas. Esa chica no paraba de sorprenderme. Estaba hecha para mí. Era la mujer más inteligente, fuerte y astuta con la que me había cruzado. Necesitaba tenerla cerca de mí. Quería estar con ella. Quería que fuera mía y yo quería ser suyo. Daba igual lo que tuviera que hacer; nunca más volvería a alejarme de ella. La necesitaba. Ella calmaba toda la rabia que había invadido mi cuerpo durante años. No solo la calmaba; hacía que desapareciera por completo. Por primera vez en toda mi vida, podía decir que sentía amor por alguien más que por mí mismo. Nunca había creído en el amor, pero sabía que lo que yo sentía por ella era eso. Sentía que nuestra historia podía ser tan bonita como todas las que había visto en las películas que ella me había enseñado. Quería comportarme con ella cómo los protagonistas de aquellas películas se comportaban con las protagonistas; y sabía que podía serlo. Porque sentía que podía ser cualquier cosa por ella, como Noa por Ali en "el diario de Noa". Sentía que podía dejar a un lado todos mis males para cuidarla a ella de los suyos; cómo Augustus por Hazel en "bajo la misma estrella". Incluso sentía que podría morir por pasar una noche abrazado a ella; cómo Will por por Stella en "a dos metros de ti".
Cuando tuve el chándal y las bambas puestas, decidí bajar a buscar a Lexa. Me había mandado el mensaje a las diez y cuarto, y ya eran las diez y treinta y cinco, y la tienda 24h se encontraba a no más de dos minutos del apartamento.
Cuando salí del portal, miré hacia ambos lados de la calle para ver si la veía, pero no la vi por ninguna parte.
Caminé un par de minutos hasta la tienda 24h. Abrí la puerta de la tienda y entré.
-Qué dices Serpiente, hacía días que no te veía.- Me dijo el dependiente de la tienda. Era un chico paquistaní, se hacía cargo de la tienda, a veces con su padre que era el dueño, y otras veces solo. Lo conocía desde hacía años, y era un tipo muy simpático.
-¿Qué tal tío?- Le dije mientras le chocaba el puño. -¿No habrás visto por aquí a una chica muy guapa, con el pelo negro y los ojos azules no?- Él frunció el ceño, intentando recordar.
-He estado viendo a una chica así estos días, pero hoy no la he visto. ¿Ser tu novia?- Preguntó mientras subía y bajaba las cejas. Hablaba bastante bien el idioma, pero aún no lo dominaba del todo.
-Algo así. Nos vemos.- Le respondí, y después de chocarle el puño de nuevo, salí de la tienda. ¿Era mi novia? La noche anterior di por hecho que habíamos empezado una relación, así que sí, era mi novia. Se me hacía bastante raro. Nunca había sido el novio de nadie.

ESTÁS LEYENDO
𝐀𝐍𝐓𝐄𝐒 𝐃𝐄 𝐂𝐎𝐍𝐎𝐂𝐄𝐑𝐓𝐄
Teen Fiction𝐔𝐧𝐚 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐞 𝐫𝐞𝐜𝐨𝐫𝐝𝐚𝐫á 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐥 𝐚𝐦𝐨𝐫 𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐥𝐚 𝐜𝐚𝐩𝐚𝐜𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐝𝐞 𝐬𝐚𝐥𝐯𝐚𝐫, 𝐢𝐧𝐜𝐥𝐮𝐬𝐨, 𝐚 𝐥𝐚𝐬 𝐩𝐞𝐫𝐬𝐨𝐧𝐚𝐬 𝐦á𝐬 𝐫𝐨𝐭𝐚𝐬. Lexa Price, con tan solo 20 años, escapa de una relación de...