Veintiochoavo capítulo
Cuando llegamos a la fiesta, todos nuestros amigos, y Crystel, estaban dentro.
Claro, nosotros nos habíamos pasado un rato hablando en el coche. Todos habían llegado antes que nosotros.
La fiesta era en casa de uno de los compañeros de equipo de Liam y Caleb. Ni siquiera sabía cómo se llamaba.
Piqué al timbre con Caín abrazado a mí por la espalda.
Estábamos tan bien...
Habíamos pasado todo el trayecto hablando del partido de Los Pumas, de su victoria y de lo bien que habían jugado nuestros amigos.
También hablamos del puñetazo que le había pegado a Crystel. Había sacado el tema él, diciendo: "¿Cómo voy a pensar que necesitas defenderte, con el castañazo* que le has pegado a Crystel?" mientras miraba al frente. Y los dos reímos ante su comentario, y recordando aquel momento.
La verdad; no me arrepentía ni un mínimo de haberle pegado. Se lo merecía. Había soportado bastante a esa chica, y soy intolerante a las gilipollas.
Cuando se abrió la puerta, apareció Vega, mirando hacia atrás mientras se reía.
Después, me miró, todavía con una sonrisilla.
-Lexa, tienes que hacer algo.- Dijo mi amiga. Puse cara de esperarme cualquier cosa, y ella se rió. -Tranquila, es Blake. Está fuera de control.- Continuó, riendo de nuevo. -Hola Caín.- Finalizó, de forma apresurada. -Venga, vamos..- Me dijo mi amiga.
Miré a Caín y me encogí de hombros. Él se rió.
Después, le di un beso rápido.
-Ahora vuelvo.- Le dije.
-Voy con los demás.- Respondió él.
Cuando quise darme cuenta, estaba siendo arrastrada por mi amiga hacia dentro de la casa. No me había dado tiempo ni a responderle a Caín.
Cuando entré, vi a Blake boca abajo en una mesa rodeado de unos cuantos chicos con chaquetas de Los Pumas, dándole alcohol con una especie de manguera que salía de un barril. Mientras gritaban al unísono "bebe, bebe, bebe, bebe".
Cuando se enderezó, limpió su boca con la manga de su chaqueta de Los Pumas, y soltó un grito levantando los brazos, mientras los demás gritaban al unísono. Después, se subió a la mesa y comenzó a cantar a pleno pulmón la canción "Don't Stop the Party", de Pitbull, que estaba sonando a través de los altavoces. Mientras sacudía una botella de whisky empapando con el alcohol de su interior a todas las personas que estaban delante suyo. Todo el mundo gritaba y bailaba; Blake estaba siendo el alma de la fiesta.
-¡Hemos ganado, joder!- Gritó mi mejor amigo. Vega y yo no podíamos parar de reír ante su contagiosa euforia.
Blake bajó de la mesa, y vi que era buen momento para acercarme a saludarlo.
Cuando me vio, se abalanzó sobre mí para darme un abrazo.
-¡Lexa!- Gritó, con una sonrisa de oreja a oreja mientras se separaba de mí. Pude percibir el olor a whisky que emanaba de su aliento. Parecía que en el poco rato de más que habíamos tardado nosotros en llegar, a él le había dado a tiempo a ponerse hasta arriba de alcohol.
-Te veo bien.- Le dije, mientras me reía.
-¡Más que bien! ¡Estoy de puta madre!- Respondió él. Ya empezaba a estar borracho, y la noche acababa de empezar. Yo me reí.
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𝐀𝐍𝐓𝐄𝐒 𝐃𝐄 𝐂𝐎𝐍𝐎𝐂𝐄𝐑𝐓𝐄
Teen Fiction𝐔𝐧𝐚 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐞 𝐫𝐞𝐜𝐨𝐫𝐝𝐚𝐫á 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐥 𝐚𝐦𝐨𝐫 𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐥𝐚 𝐜𝐚𝐩𝐚𝐜𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐝𝐞 𝐬𝐚𝐥𝐯𝐚𝐫, 𝐢𝐧𝐜𝐥𝐮𝐬𝐨, 𝐚 𝐥𝐚𝐬 𝐩𝐞𝐫𝐬𝐨𝐧𝐚𝐬 𝐦á𝐬 𝐫𝐨𝐭𝐚𝐬. Lexa Price, con tan solo 20 años, escapa de una relación de...