Veintisieteavo capítulo
Hoy hacía justo siete días desde que Caín había comprado el apartamento.
El domingo, él se encargó de traer el televisor, su ropa, electrodomésticos, cubiertos y algunas cosas más de su apartamento.
Mientras yo me encargaba de hacer una pequeña limpieza del piso y de colocar mi ropa y las prendas suyas que iba trayendo en el armario de nuestra habitación.
Me encantaba como sonaba eso. "Nuestra habitación".
Después, pasamos todo el día viendo películas y pidiendo comida a domicilio.
El lunes, fuimos juntos a la Universidad. Llegamos juntos en su coche por primera vez.
Cuando llegamos al aparcamiento del campus y bajamos de su vehículo, todo el mundo nos miraba.
Las chicas me observaban con envidia, y a él con anhelo.
Y, los chicos, nos miraban sorprendidos.
Todas y cada una de las personas que habían allí, nos siguieron con la mirada hasta que estuvimos dentro de la universidad.
En el momento, no entendí por qué pasaba aquello. Pero, después, Caín me explicó que era porque nunca había subido a ninguna chica en su coche; menos cuando tuvieron que venir a buscarme y Nora se subió.
Esa tarde fuimos al supermercado en coche para hacer la compra juntos, y, después de colocarlo todo los dos en la nevera y en los armarios; estuvimos viendo películas al igual que el día anterior.
El martes, Nora y Vega vinieron al apartamento para que se lo enseñara. A las dos les encantó. Y alucinaron con que él lo hubiera comprado para los dos.
Pasamos las horas hablando y estudiando para los exámenes de final de trimestre; que estaban a la vuelta de la esquina.
A partir de ese día, Caín pasó todas y cada una de las tardes (y algunas mañanas, saltándose clase) entrenando con Asher.
Y yo, las pasé con mis amigas estudiando en el apartamento.
Pero comíamos, cenábamos y dormíamos juntos todos los días.
Bueno, algunos días dormíamos más que otros.
Ninguno de los dos soportábamos las ganas que nos entraban de acostarnos cuando estábamos tan cerca en una cama.
Se sentía tanta tensión sexual que por más que nos esforzáramos, resultaba imposible ignorarla.
Hoy era sábado de nuevo, y estaba acabando de arreglarme para ir a ver el partido de fútbol de Blake.
"Los Pumas contra los águilas" sonó en mi cabeza con la voz de Blake, y no pude evitar reír levemente mientras me miraba al espejo del lavabo, sopesando si ya estaba lista o me faltaba algo más.
-¿Qué te hace tanta gracia?- Me preguntó Caín, apoyado en el marco de la puerta de brazos cruzados. Ni siquiera me había dado cuenta de que estaba allí; observándome con una sonrisa.
Me giré para mirarlo.
-Blake.. Le respondí, sacudiendo la cabeza mientras sonreía. -He recordado el día que me dijo que tenía que ir a este partido. Estuvo horas repitiendo que sería épico.- Caín se rió.
-Bueno, parece que los años no lo han cambiado.- Respondió.
-Me alegra que os llevéis bien por fin. Los dos sois muy importantes para mí de diferentes formas.- Le dije. Él cogió mi muñeca y me atrajo hacia su cuerpo con suavidad; envolviendo mi torso con sus fornidos brazos.
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𝐀𝐍𝐓𝐄𝐒 𝐃𝐄 𝐂𝐎𝐍𝐎𝐂𝐄𝐑𝐓𝐄
Teen Fiction𝐔𝐧𝐚 𝐡𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐭𝐞 𝐫𝐞𝐜𝐨𝐫𝐝𝐚𝐫á 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐥 𝐚𝐦𝐨𝐫 𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞 𝐥𝐚 𝐜𝐚𝐩𝐚𝐜𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐝𝐞 𝐬𝐚𝐥𝐯𝐚𝐫, 𝐢𝐧𝐜𝐥𝐮𝐬𝐨, 𝐚 𝐥𝐚𝐬 𝐩𝐞𝐫𝐬𝐨𝐧𝐚𝐬 𝐦á𝐬 𝐫𝐨𝐭𝐚𝐬. Lexa Price, con tan solo 20 años, escapa de una relación de...