Cap 26

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Descargo de responsabilidad: Halo corresponde a 343 Industries

El 5 de enero de 2559, tras meses de intensos preparativos y planificación, la UNSC Infinity, acompañada de su Grupo de Batalla Dakota, finalmente zarpó en una de las misiones para las que había sido concebida: la búsqueda y recuperación de artefactos Forerunner. Aquella operación no solo representaba un gran avance en la exploración y el entendimiento de la tecnología de aquella antigua civilización, sino también un paso decisivo para consolidar el poder y la influencia de la humanidad en la galaxia.

El objetivo principal era localizar mundos o instalaciones Forerunner intactas. Sin embargo, la tripulación sabía que la empresa no estaría exenta de peligros. La tecnología Forerunner era impredecible por naturaleza, y la posibilidad de toparse con remanentes del Covenant o con otras razas hostiles dispuestas a desafiar a la humanidad convertía cada decisión en un movimiento crítico.

Desde su diseño, la Infinity había incorporado modificaciones específicas para enfrentar estos riesgos. Una de las más importantes era el aislamiento completo de los motores y el reactor de origen Forerunner respecto al resto de los sistemas principales de la nave. Esta separación estratégica minimizaba cualquier posibilidad de que la tecnología alienígena interactuara de forma inesperada o agresiva con los sistemas humanos. De esta manera, cualquier interferencia quedaría contenida, protegiendo tanto a la nave como a su tripulación. Se trataba de una lección aprendida a un alto costo en misiones anteriores, donde la integración directa de tecnología Forerunner había provocado consecuencias catastróficas.

Asimismo, varias computadoras de la nave contaban con interfaces especializadas para analizar y procesar datos Forerunner, aunque estas también permanecían físicamente aisladas del núcleo principal. Gracias a ello, los científicos y técnicos podían estudiar los artefactos sin poner en peligro la integridad de la Infinity. La nave no era solo un poderoso buque de guerra: era también un laboratorio móvil, diseñado para desentrañar los secretos de una civilización desaparecida hacía milenios, cuyo legado seguía moldeando el destino de la galaxia.

El 7 de enero de 2559, me reuní en secreto con el almirante Thomas Lasky a bordo de la propia Infinity. El propósito de la reunión era entregarle un equipo muy especial.

—Entonces, señor Cristóbal —dijo Lasky con su habitual tono sereno—, ¿por qué quería verme con tanta urgencia? ¿Y qué hay exactamente en ese contenedor?

—Saludos, almirante —respondí—. Solo quería traerle un regalo. Sé que ha expresado en más de una ocasión su deseo de regresar al campo de batalla, pero su rango actual se lo impide.

Lasky arqueó una ceja, visiblemente intrigado.

—Disculpe el descuido en el saludo... A ver, veamos ese regalo.

Con un gesto impaciente, ordenó que abrieran el contenedor. Cuando las pesadas compuertas se deslizaron, un brillo metálico reveló su contenido: un Gundam completo, reluciente y listo para el combate.

 Cuando las pesadas compuertas se deslizaron, un brillo metálico reveló su contenido: un Gundam completo, reluciente y listo para el combate

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