Cap 29

573 48 66
                                        

Descargo de responsabilidad: Halo corresponde a 343 Industries

"Es hora", declaró finalmente el Jefe Maestro, con voz calmada pero firme, mientras se unía al resto del Equipo Azul. A su alrededor, los Spartans revisaban sus armas y equipos con movimientos precisos y disciplinados, fruto de años de riguroso entrenamiento y experiencia en combate. La operación estaba a punto de comenzar, y no había margen para errores. Cada segundo contaba; cada decisión podía significar la diferencia entre la victoria y la derrota.

El Jefe Maestro observó a sus compañeros: Kelly-087, ajustando su rifle de francotirador con la precisión de una cirujana; Fred-104, revisando las cargas explosivas con una calma casi inquietante; y Linda-058, quien, como siempre, parecía estar un paso adelante, lista para cualquier eventualidad. Cada uno de ellos sabía perfectamente lo que estaba en juego. La UNSC Infinity había logrado abrir un camino hacia el corazón de Requiem, pero ahora dependía del Equipo Azul completar la misión con éxito.

Mientras tanto, en un rincón oscuro de Requiem, dentro de una sala iluminada únicamente por el tenue resplandor azulado de los hologramas, Jul 'Mdama y su fiel lugarteniente, Gek 'Lhar, discutían con intensidad. Los recientes ataques de los humanos habían golpeado duramente a los restos del Covenant. Todas sus bases en Requiem habían sido destruidas, dejando solo su base principal —donde se encontraban en ese momento— junto con valiosos recursos y comandantes experimentados.

"Los humanos son más persistentes de lo que anticipamos", gruñó Gek 'Lhar, su voz grave resonando en la sala. Su armadura reflejaba la luz azulada de los hologramas y sus mandíbulas se tensaron con evidente frustración. "Desde que su nave, la UNSC Infinity, llegó al planeta, han destruido todas nuestras instalaciones en menos de un ciclo. Perdimos a Rok 'Tanamee en la última emboscada y nuestras fuerzas están severamente debilitadas. Si seguimos así, no podremos mantener nuestra posición en Requiem. ¿Qué te ha dicho nuestro Dios?" Gek 'Lhar hizo una pausa e inclinó ligeramente la cabeza en señal de respeto al referirse al Didacta.

Jul 'Mdama permaneció en silencio un instante, sus ojos fijos en el holograma de una de las bases destruidas. La imagen mostraba los restos calcinados de lo que alguna vez fue un bastión del Covenant, ahora reducido a escombros por los ataques humanos. Finalmente, habló con tono frío y calculador:

"El Didacta nos ha dado un propósito, Gek. Su voluntad es clara: los humanos no tienen lugar en el legado de los Forerunners. Cada base que destruyen, cada comandante que perdemos, solo fortalece nuestra resolución. No debemos olvidar que luchamos por algo mucho más grande que nosotros mismos. Este planeta y nuestro Dios, que nos guía desde su nave, son la clave para reclamar lo que nos pertenece por derecho."

Gek 'Lhar asintió, aunque su mandíbula se tensó con preocupación. "Lo entiendo, Comandante. Pero los humanos no se detendrán. Su nave, la UNSC Infinity, es una amenaza constante. Si no logramos neutralizarla, seguirán destruyendo nuestras posiciones y debilitándonos."

Jul 'Mdama lo miró con severidad. "La UNSC Infinity es poderosa, pero no invencible. El Didacta ya tiene un plan para acabar con ellos. Nuestra tarea es mantener el control del artefacto Forerunner y asegurarnos de que los humanos no interfieran. No debemos cuestionar la voluntad de nuestro Dios."

Hola OCDonde viven las historias. Descúbrelo ahora