Childe.
—¡Hermano, hermano! ¡Siéntate a mi lado! —Teucer corrió hacia mí enérgicamente y me tomó del brazo para arrastrarme a la mesa. Él se sentó ansioso, golpeteando la silla a su lado para atraer mi atención.
—Sergei, ¿por qué Veronika no vino a casa?
—Ella está en Natlan, Anthon. Nos envió regalos antes de irse.
La casa estaba llena de vida. Las luces cálidas y el delicioso aroma a marisco me trajeron recuerdos de la extraña infancia que viví rodeado de las personas presentes. Se sintió bien que –casi– toda la familia estuviera reunida en esa larga mesa de madera refinada después de tantos años. Yo estaba ahí, en medio de todos mis hermanos, de mi madre y de ese hombre.
Intercambié un par de palabras con mi hermano mayor en cuanto me senté en la mesa. Llevábamos meses sin vernos, por no decir un año entero. Era extraño que coincidiéramos en alguna reunión familiar porque ambos solíamos estar ocupados en trabajos que nos llevaban a distintos extremos del continente. Por eso estos momentos se sentían increíbles cuando los vivía en carne propia, pero al volver a mi casa en Liyue, solo me generaban melancolía.
—A ver, ¡siéntense todos! ¡La cena está lista! —Mi madre asomó la cabeza por el umbral de la puerta y me buscó con su mirada. Se veía preciosa, con una sonrisa de oreja a oreja. Los cabellos blancos que se mezclaban con sus rizos pelirrojos le daban un brillo a su rostro que contrastaba con la oscuridad que nos acechaba por la ventana—. Ajax, cielo, ¿me ayudas a poner la mesa?
Me reí entre dientes. Sabía que ella quería que sea yo quien la ayude. Días antes de viajar a Snezhnaya, mamá no había parado de llamarme para demostrarme su emoción, hablando sin parar de todas las cosas que quería que hagamos juntos para recuperar el tiempo perdido entre nosotros. Yo respondí afirmativamente a todos sus pedidos, incluso a los más insignificantes. Ella era feliz viéndome servir el marisco y las guarniciones en cada uno de los platos, como si yo mismo fuera el chef de tal obra maestra. Quizás le traía recuerdos, quizás solamente disfrutaba verme dispuesto a ayudarla. No lo sabía. Tampoco quería indagar en ello.
Ella y yo salimos de la cocina con la cena de cumpleaños en nuestras manos y mis hermanos menores hicieron un grito de emoción. Mamá puso la gran bandeja con el pescado sobre la mesa y yo repartí los platos con ensalada y arroz a mis hermanos. Al final, solo quedaba alguien que me observaba como un lobo acecha a su presa. Entonces llegó el momento en el que debí apartar la mirada para entregarle su plato a ese hombre sentado en la cabecera.
—Debe ser la primera vez en años que haces una tarea tan simple. —No tardó ni un segundo en morder la mano que le dio de comer y mamá lo detuvo una vez que regresó de la cocina con vasos limpios. Le dio un leve golpe en el hombro que no pasó inadvertido por mí.
—Stefan —lo regañó.
Teucer me guio de nuevo a la mesa y yo cedí una vez que terminé con mi tarea de ayudar a mi madre. Todos estaban en paz menos yo. Quería que la tierra me comiera vivo en cuanto sentí su mirada juzgona sobre mí, criticando en silencio cada uno de mis movimientos. Por suerte, la alegría de mi madre y la energía de mis hermanitos amortiguó mi incomodidad. Ellos cayeron inmersos en una conversación a la que yo presté atención en silencio.
—... Entonces papá nos llevó a pescar mientras Tonia se quedó con mamá. —Anthon nos relató a mí y a Sergei una de las tantas aventuras que ellos vivieron en Snezhnaya mientras los mayores trabajábamos lejos de casa. Teucer agregó detalles y su hermano se rio ante sus comentarios, pero Tonia solo los observó en silencio, jugando con la comida en su plato. Su expresión logró tocar un nervio sensible cerca de mi corazón.
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Después de Anoche | Chilumi
FanfictionAjax cambió drásticamente cuando recibió la oportunidad de cambiar su vida completamente: la CEO de Fatui Corp. le abrió las puertas de su empresa a un joven Ajax sediento de éxito y de ganas de aprender. Ahora "Childe" está despojado de su nombre r...