⇢ 10. Episodio 10

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El sol ardía en la mañana calurosa, pero ahora el interior de la mansión de Nari y Jaejun era un oasis de frescura. Sentados en el elegante salón, rodeados de muebles lujosos y arte exclusivo, ambos disfrutaban de una copa de vino tinto, compartiendo risas y comentarios sobre sus próximas vacaciones.

De pronto, el celular de Nari vibró sobre la mesa. Era una llamada de Sara. Con un gesto despreocupado, Nari contestó.

—Sara, ¿qué pasa? —preguntó Nari, dejando la copa en la mesa de mármol.

Del otro lado de la línea, la voz de Sara sonaba ansiosa.

—Nari, tienes que venir a mi estudio. Es importante. Algo grave pasó.

Sin más explicaciones, la llamada terminó. Nari frunció el ceño mientras miraba a Jaejun, quien ya se estaba levantando del sofá.

—¿Qué ocurre? —preguntó él, su mirada seria.

—Sara no sabe explicarse, pero suena urgente. Vamos.

Antes de salir, Nari llamó a la niñera y le dio instrucciones rápidas.

—Junseo está jugando en su habitación. No quiero que le falte nada mientras no estamos. Vigílalo bien.

Jaejun, que ya esperaba junto a la puerta, la observó con una sonrisa.

—Siempre asegurándote de que todo esté bajo control.

—Por supuesto —respondió Nari, ajustándose la lujosa gabardina. Luego salió con Jaejun hacia el auto.

El estudio de Sara, un espacio amplio y caótico lleno de pinturas incompletas y olor a óleo mezclado con un leve aroma a marihuana, estaba lejos de la tranquilidad de la mansión. Al llegar, encontraron a Sara con Hye-jeong, cuya expresión nerviosa delataba que algo estaba mal.

—¡Nari! ¡Jaejun! —exclamó Sara, aliviada de verlos.

—¿Qué está pasando? —preguntó Jaejun con un aire despreocupado, mientras se acomodaba en la silla del escritorio de Sara. Con un leve gesto de la mano, invitó a Nari a sentarse en sus piernas, su sonrisa confiada dejando claro que, para él, este era solo otro drama insignificante.

Sara señaló a Hye-jeong, quien parecía estar a punto de desmoronarse.

—Es Myeong-o. Alguien reportó su desaparición..—Sara hizo un gesto hacia Hye-jeong.

Nari arqueó una ceja, su tono impregnado de sarcasmo y desden.

—¿Qué hiciste ahora, Hye-jeong?

Hye-jeong comenzó a balbucear, tratando de fingir calma mientras señalaba con insistencia.

—Tal vez fue Yeonjin... ella dijo que lo iba a hacer...

Jaejun soltó una risa seca, cruzándose de brazos con evidente desprecio.
—¿ Yeonjin? Por favor, no se rebajaría a tanto. Tiene cosas mejores que hacer.

Sara, que había permanecido en silencio, dio un paso al frente, claramente perdiendo la paciencia.

-¿Fueron ustedes? —preguntó molesta, sus ojos clavados en Nari y Jaejun—. ¡Díganme la verdad!

Jaejun se encogió de hombros, completamente desinteresado.

—Nos llamaron primero porque somos sus jefes. Pero, Sara, Myeong-o es un adulto. Lo consideran un fugitivo, no un niño perdido.
No esperes que alguien lo busque como si fuera una víctima.

𝐓𝐇𝐄 𝐆𝐋𝐎𝐑𝐘Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora